Malos tiempos para la líricaLorenzo Bernaldo de Quirós
03/02/2006España va bien pero la inflación está disparada, el desempleo aumenta por tercer mes consecutivo, los tipos de interés han emprendido una carrera alcista, el déficit exterior es el segundo más alto del mundo... Sin embargo, la inercia de los últimos años permite prolongar un poquito más la fase expansiva iniciada en 1996. De momento, los hogares y las empresas no han reaccionado de manera muy negativa al empeoramiento relativo de la situación económica si bien los indicadores de expectativas, la confianza en el futuro prosigue un lento pero continuo deterioro. Así están las cosas y se pondrán peor. A estas alturas de la película es posible anunciar que el panorama económico nacional va a empeorar en el horizonte del medio plazo y así será percibido por los agentes económicos a medida que avance el año 2006.
El BCE ha dejado claro que elevará el precio del dinero al 2,5 por ciento en marzo. Esto significa que, por lo menos, las tasas de interés variable de las hipotecas van a incrementarse por encima del 3 por ciento y es muy probable que terminen el año en el 4 por ciento. Es evidente que este escenario tendrá efectos depresivos sobre el consumo de unas familias muy endeudadas y, antes o después, sobre las empresas cuyas inversiones, rentables con tipos de interés bajos, ya no lo serán tanto con otros más altos. Si además la coyuntura internacional se debilita, el precio del petróleo aumenta y la inestabilidad político institucional no se corrige, existe un serio riesgo de que la escena se ponga mucho más fea. En estos momentos, la opción para 2006 es una desaceleración suave u otra brusca de la coyuntura. Cualquiera de esas alternativas es posible.
El problema es la mezcla de pasividad gubernamental en la economía y de hiperactividad sin rumbo en la política. El gabinete socialista no está haciendo nada para prolongar la expansión. No ha aprobado ni una sola reforma de calado desde su llegada al poder. En el plano político, se ha metido en una cantidad de líos innecesarios que no generan el clima de estabilidad y de confianza necesarios. El PSOE necesita un viraje centrista si quiere conservar su mayoría. Tiene tiempo todavía pero nada indica que esté dispuesto a caminar en esa dirección. Malos tiempos para la lírica como rezaba la vieja canción de los ochenta.
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