Maragall como problemaCarlos Carnicero
07/02/06Sería difícil establecer un vademécum de las
'boutades' con las que el president de la Generalitat entretiene cotidianamente la labor de los periodistas. La habilidad de
Pascual Maragall para decir una cosa y la contraria, en cuestión de horas, solo es comparable con su capacidad para generar conflictos en una gestión que no brilla por sus resultados y que solo se nota por los molestias que ha generado en la negociación del Estatuto de Cataluña. Por si fuera poco el estilo tosco con que ejercita la política, su personalismo pertinaz y su falta evidente de solidaridad con sus ¿compañeros?, los otros socialistas españoles, ahora trata de inmiscuirse en la forma de gobernar España, dictándole al presidente del Gobierno normas de compartimiento adecuadas para conseguir estabilidad parlamentaria que le resulten a él soportables.
Pascual Maragall ha terminado por constituirse en un grave problema para su partido, el PSC, y amenaza con ser un serio inconveniente para la estabilidad del Gobierno de España. Muchos dirigentes del PSC no ocultan su insatisfacción por la gestión del President y están aterrorizados con la encrucijada, que sin duda se producirá, cuando tenga que ser designado candidato para las próximas elecciones autonómicas (¿nacionales, en el lenguaje post moderno socialista catalán?) y el actual inquilino de la Plaza de San Jaume se desespere por postularse. Las encuestas empiezan a sentar a los socialistas catalanes en los bancos de la oposición y la gestión de Maragall va a ser causa directa de que CiU retome el poder en Catalunya, como un destino histórico preestablecido gracias a la incompetencia del líder del PSC.
La pregunta que todavía no tiene respuesta -y que muchos socialistas no quieren plantear- es la del grado de responsabilidad que tiene el secretario general del PSOE,
José Luis Rodríguez Zapatero, en que las cosas hayan llegado a un extremo en que se evidencia que el mal menor para el presidente del Gobierno es que su partido hermano de Cataluña pierda las elecciones, como mecanismo de acomodación del Gobierno socialista en el Palacio de La Moncloa.
Todo lo que está pasando en relación con el estatuto de Cataluña, con el PSC en la forma de entenderse con PSOE y en la pérdida de apoyo electoral del Gobierno socialista tiene que ver con el posibilismo con que contempla José Luis Rodríguez Zapatero la política. Su sentido pragmático de la vida le ha llevado a introducir el término
"nación" en el preámbulo del Estatuto, en la creencia de que en política, los
"conceptos pueden estar un poquito embarazados" cuando la historia enseña que los concepciones que definen una identidad hay que asumirlas con coraje o rechazarlas con valentía. Pero eso es una esencia en la que incluso Maragall podría estar de acuerdo.
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