¿Zapatero está con ETA?Antonio Casado
08/02/06Con bastante mala uva se viene inoculando en la opinión pública la sospecha, aberrante donde las haya, de que tal vez el presidente del Gobierno,
Rodríguez Zapatero, y el fiscal general del Estado,
Cándido Conde-Pumpido se han puesto al lado de los terroristas de ETA y están definitivamente perdidos para la causa de las víctimas, la democracia y los intereses generales.
No exagero. Se han dicho o escrito cosas sobre las malas artes del fiscal general para persuadir a los treinta fiscales del Tribunal Supremo de que debe apoyarse al etarra
Henri Parot en el recurso donde reclama la acumulación de penas. ¿Treinta borregos -vale, veintiocho-, incapaces de pensar por su cuenta, sin perjuicio de la unidad de criterio propia de la Fiscalía, en relación a esa figura legal sobre la que ha sentado jurisprudencia el alto tribunal? Sencillamente, no me lo creo.
Mariano Rajoy, líder del PP y teórico socio del Gobierno en la lucha contra el terrorismo, no pierde ocasión de sembrar entre los ciudadanos la sospecha de que Rodríguez Zapatero mendiga la tregua de ETA y prepara la rendición del Estado a cambio de seguir en el poder. Sus elementos de prueba son, por ejemplo, la silla vacía del presidente en el próximo congreso de la AVT, el cese de Fungairiño o la escasa voluntad oficial de prohibir un reciente congreso de Batasuna en Baracaldo.
Tampoco se corta el portavoz parlamentario del PP,
Eduardo Zaplana. Sostiene Zaplana que el Gobierno está haciendo pagos por adelantado a cambio de, se supone, la gradual claudicación del Gobierno ante las exigencias de la banda terrorista. Lo argumenta en base a
"determinadas actuaciones" que se integran en
"una oferta permanente de negociación y de pago a los terroristas", como dijo el martes en la radio.
La perversa difusión de estas imputaciones -a mi juicio, desbordan el marco de la controversia política-, se ha animado con el caso Parot (82 asesinatos a sus espaldas), el etarra que reclama la acumulación de condenas para poder salir de la cárcel en el 2009 en un recurso apoyado por la Fiscalía en base a la jurisprudencia del Tribunal Supremo en materia de acumulación de condenas para delitos relacionados entre sí.
Esa posibilidad repugna a la razón y al sentido común. Pero tampoco se acomoda al sentido común y la razón la sospecha de que el presidente del Gobierno o el Fiscal General del Estado, o ambos en interesada sindicación política, se ponen del lado del asesino y aplauden la excarcelación.
Sin embargo, escuchamos y leemos con demasiada frecuencia, como si semejante imputación política y periodística estuviera cargada de lógica, que Rodríguez Zapatero prepara la rendición del Estado ante ETA a cambio de seguir en el poder. Qué barbaridad.
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