La paciencia tiene un límiteConsuelo Sánchez Vicente06/02/2006Suárez,
González,
Aznar... Salvo
Calvo Sotelo, que no tuvo tiempo, todos los presidentes de la democracia han
"negociado" con ETA; unas veces poniendo el acento en la
"derrota" de la banda y otras en el
"diálogo", todos han apostado en algún momento de sus mandatos por el
"final dialogado" de esta tragedia. Las palabras nos suenan porque son las mismas, la paz no tiene precio político alguno, repite el actual Gobierno. Pero los hechos le desmienten. La destitución del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional,
Eduardo Fungairiño, tras 26 años de servicio a la ley y la lucha contra ETA, es solo, en mi opinión, el último ejemplo de una lista cada vez más larga de cesiones a ETA y agravios a las víctimas, a la ley y a la simple decencia.
Todo preso tiene derecho a quedar libre en cuanto cumpla su condena, incluso los peores asesinos de ETA, esto no admite discusión en democracia. Pero, ¿está haciendo este Gobierno todo lo que está legalmente en su mano para asegurarse de que las cumplen íntegramente y con todo rigor? Hasta la destitución de Fungairiño, la revisión de los expedientes de los etarras juzgados y encarcelados por el anterior Código Penal de 1973 para corregir las posibles irregularidades en que voluntaria o involuntariamente se hubiera podido incurrir en la concesión de beneficios penitenciarios, era una constante. Pero, lo peregrino del
"argumento" que ha empleado el Fiscal General del Estado para apartarle del cargo (que
"la paciencia tiene un límite"), alienta la sospecha de que ese cese es otra concesión a ETA... ¿a cambio de qué?
La
"amortización" del pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, la unidad de los demócratas contra ETA, la división y humillación de las víctimas, una oferta en firme
"de paz" del Parlamento para cuando a la banda le dé la gana dejar de matar, la vuelta de hecho de Batasuna a las instituciones a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas, el reconocimiento explícito de que la lucha contra el terrorismo tiene que adaptarse a las conveniencias políticas del momento, y, ahora, la cabeza de Fungairiño... porque ha acabado con la
"paciencia" del Gobierno... ¡por empeñarse en aplicarle a los etarras presos la ley! La paciencia tiene un límite, sí, pero, la de los ciudadanos; ¿qué más piensa sacrificar el presidente
Rodríguez Zapatero a ETA
... "gratis total"? Es verdad que el Gobierno no para de detener etarras, solo faltaría; pero, ETA, que nunca ha dejado de extorsionar, sigue poniendo bombas; la ilegalizada Batasuna actúa a cara descubierta en la calle y sin apenas necesidad de
"disfrazarse" en las instituciones, y Otegi no pierde ocasión de chulearse de la Justicia -¿lo sabe el Fiscal General del Estado?- en los mismísimos Tribunales. ¿Será la dignidad de la democracia el
"precio político" que Rodríguez Zapatero está dispuesto a pagarle a ETA por la paz?
ARTÍCULOS ANTERIORES DE CONSUELO SÁNCHEZ-VICENTE
(30/01/2006) Más que hartos(25/01/2006) Inevitable(07/01/2006) Un evidenta abuso del derecho(09/01/2006) A su casa, sí(03/01/2005) ¡Qué casualidad!(29/12/2005) Bendita democracia