Carrefour y los otrosAgustín Jiménez07/02/06Un periódico secundario de un país sin relieve nos ha metido en un pandemonio sin precedentes con los musulmanes, nuestros principales vecinos en el planeta de los dioses, y, de paso, nos ha recordado que las disputas más agrias surgen por fruslerías y no por profundas razones geopolíticas. El presente follón confirma además que efectivamente hay choque de civilizaciones y nos trae una imagen estrepitosa de lo que habría sido la nuestra de no haber mediado el Renacimiento, la Ilustración, esas cosas, y de seguir aún nuestras masas el arbitrio borregoso de los clérigos. Las masas desencadenas infunden canguelo pero no incitan al respeto. Los dioses son todos muy respetables. Por eso, cuantos más haya, mejor, que decía el nunca bien ponderado
Voltaire.
Sobre las dichosas caricaturas, el presidente
Zapatero, de la mano del primer ministro turco, ha publicado un breviario de intenciones tan perogrullesco y alicorto que, si no es porque contiene más de una idea, merecería estar escrito por
Rajoy. Pero la verdad es que nadie, en ninguno de los dos campos, sabe muy bien qué hacer, y la mayoría de las aclaraciones son hipócritas. Es cómico que Estados Unidos y Gran Bretaña salieran a condenar las caricaturas cuando son los países que tratan a los musulmanes con mayor indecencia - de hecho, los bombardean - y cuando su actuación, trágicamente chapucera, ha contribuido tanto al malestar actual y a la puesta de largo del terrorismo. El Vaticano se ha apresurado a lamentar que cortaran las barbas de su vecino aunque, no hay bien que por mal no venga, resulta interesante que, por primera vez, acepte que religiones distintas de la suya también merecen respeto. Simetría con la que no comulga la redacción tontorrona del periódico
"Jyllands-posten", si es cierto que, hace dos años, se negó a publicar unas caricaturas de
Jesús que juzgó ofensivas. Sobre todos ellos planean, sin mayor incidencia, los humanistas, que reivindica el derecho a mofarse de todo lo espiritual e incluso el derecho de blasfemar.
Lo que parecía innecesario era ese cartelito de Carrefour Egipto reproducido en los periódicos en que se declaraba que sus supermercados no iban a vender productos daneses. Pero Carrefour, cadena de precios reducidos y de calidad igualmente reducida, cumple con una función puramente digestiva y sólo tiene que ocuparse de llenar estómagos o evacuarlos. Que es la función que acabará liberando la tensión en la crisis actual.
(17/01/2006) Todos se llamaban Li(10/01/2006) Mariano(13/12/2005) Palabrita de honor(16/11/2005) China, bajo la lluvia y atea(08/11/2005) Too much for la grandeur