Una vez más: modificar las leyesAndrés Aberasturi
03/02/06Evidentemente no soy un experto en legislación ni conozco los extraños vericuetos por los que transitan unas leyes que muchas veces nos parecen incomprensibles a la mayoría de los españoles. Pero están ahí y los tímidos cambios que se han venido produciendo para evitar la
'alarma social', no parece que haya dado el resultado apetecido.
Viene esto a cuento de dos temas que muchos medios han unido: la destitución (impresentable) de
Fungairiño y el apoyo de la Fiscalía del Supremo a un recurso presentado por
Henri Parot, uno de los más sanguinarios miembros de ETA, que podría salir en libertad en el año 2009. La imaginación es libre y las conclusiones a las que llegue cada uno, son de cada uno. Pero me gustaría -insisto, desde un conocimiento superficial- matizar algunas cosas.
Parot, al que no creo que tenga especial cariño el fiscal del Supremo, asesorado por sus abogados decide presentar un recurso fundamentado en criterios jurisprudenciales me imagino que sólido aunque supongo que discutibles. Este recurso lo informa el fiscal al Tribunal Supremo (porque es su obligación) y seguramente con todo el dolor de su corazón, no tiene más remedio que informarlo favorablemente con la Ley en la mano y con el sentimiento. Y ahora será la Sala del Supremo la que deba decidir. De ahí a afirmar que el Fiscal va a poner en libertad a Parot, creo que hay un mundo de distancia y una cierta perversión reduccionista de la realidad.
Una cosa es el sentimiento, otra la política y una más el imperio de la Ley. Estamos hartos de ver violadores que en permisos vuelven a las andadas, narcotraficantes que por una mala instrucción y/o falta de pruebas, salen en libertad, delincuentes menores y no tan menores que siguen en la calle con no sé cuantos antecedentes. Algo falla y lo que falla no es precisamente ni el talante de los fiscales ni la equidad de los jueces (tal vez en ocasiones puntuales, si). Lo que falla es la Ley, nuestro sistema que permite y obliga a que jueces y fiscales tomen estas decisiones incomprensibles porque no pueden hacer otra cosa. Recientemente se anunciaba también la excarcelación inminente de dos terroristas y hubo que hacer encaje de bolillos para retrasar su puesta en libertad.
¿No será mas fácil ponerse otra vez manos a la obra en la reforma de las leyes que echar la culpa a jueces y fiscales? ¿No será más útil preguntar qué esta fallando aquí que buscar chivos expiatorios para unas decisiones que no pueden ser otras en un Estado de Derecho? Podemos escandalizarnos, llevarnos las manos a la cabeza, escribir y decir cosas muy coherentes sobre el absurdo incomprensible que nos rodea en muchas sentencias. Podemos hacer eso y más. Ahora bien, sería mucho más practico ver las huecos de la Ley y taponar de una vez las tuberías por las que bajan todos estos desaguisados. Y si se enfada algún grupo nacionalista, pues ese será su problema, no el de la sociedad en su conjunto que le repugna, estoy seguro, tanto como al fiscal del Supremo, imaginar que Parot pueda salir en libertad en un par de años.
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