Quieto todo el mundo...Jesús Nieto28/01/2006El tiempo, al igual que como hace con los buenos caldos, ha revalorizado las tesis del barbudo y profético Marx. La concepción de la historia en su evolución como repetición de los acontecimientos en forma de farsa, acontece en las fechas presentes con esta suerte de 23 – F epistolar protagonizada por el golpista Tejero, quien amparado por la autoridad moral de los tanques, desde su retiro espiritual aconseja en un periódico de Melilla a que se tomen posturas desde la casa real
“de las Españas”, para poner coto y final a este movimiento catalán que va a mandar la patria
“a tomar vientos”.
Esta farsa repetitiva de la fría e insomne amanecida del 23 de febrero del 81, expone a luz pública una realidad que los resortes de la democracia pretendieron evitar allá por la Pascua militar: la insubordinación de parte de la elite castrense a los designios que el destino guarda para España, a la par que el zarandeo a la estabilidad institucional ha dañado de forma irreversible los cimientos ruinosos del viejo caserón de la Transición.
Si la situación se calma, si en los cuarteles se pelan patatas en lugar de inmiscuirse en la democracia, las nevadas que jalonan España sepultarán el denostado recuerdo de Tejero Molina. El bigotudo benemérito que una fría madrugada de febrero, con el tricornio por montera, puso los genitales por corbata de unos españoles que no entendían su “todo por la patria”, en esta semana de enero en la que se ha conmemorado la matanza de los abogados de Atocha, con el silencio cómplice de quiénes ostentan la supuesta verdad del presente.