PP con el paso cambiadoAntonio Casado30/01/06Leo en un periódico habitualmente crítico con la política del Gobierno:
"El PP prepara una ofensiva parlamentaria tras saber que Zapatero fuma en la Moncloa".
Hay un cierto tono conminatorio en el anuncio, como de advertir al Gobierno de la que se le viene encima. Como de hasta aquí hemos llegado, oiga. Como de lanzarse a un nuevo e implacable cerco por parte del principal partido de oposición contra los anómalos titulares del poder, pues ya se sabe que si están ahí es gracias al golpismo ferroviario descrito recientemente por un senador del PP.
Que tiemble Zapatero porque, además de fumar en sitio prohibido con
Artur Mas, le han vuelto a pillar conspirando para la destrucción de España, como dentro de unos días volverá a denunciar el verbo furioso de
José María Aznar. Den por hecho que el ex presidente del Gobierno hurgará de nuevo en la caja de los truenos cuando pronuncie el discurso de apertura de la Conferencia Nacional del PP.
Balcanización, cambio de régimen, ruptura de España, traición al orden constitucional. En su intervención ante los cuadros del PP volverá a recurrir a ese arsenal de misiles verbales que, presa del insuperable ataque de contrariedad sufrido en la noche electoral del 14 de marzo, Aznar viene soltando desde aquella desdichada fecha, en público y en privado, por tierra mar y aire, venga o no venga a cuento.
Y lo más curioso de todo es que esa reaparición del ex presidente en la desorientada pirámide 'popular' se produce a instancias de su sucesor, Mariano Rajoy. Sorprendente pero significativo. Se conoce que don Mariano ha renunciado definitivamente a la emancipación. Como esos gobiernos minoritarios que se ven obligados a prorrogar los presupuestos del ejercicio anterior, por falta de apoyo para los que presentan de nuevas, Rajoy nos traslada el recado de que ha decidido prorrogar el viejo discurso de Aznar por falta de apoyo para al suyo.
Todo esto ocurre en la fase de descompresión abierta a raíz del acuerdo sellado en Moncloa por el presidente del Gobierno y el líder de CiU, que, entre otras cosas, le cambió el paso a Rajoy y le rompió la cintura a Carod Rovira, casualmente los dirigentes que representan las posturas más extremas que se despachan en el aquí y ahora de la agitada política nacional.
Es fácil deducir que, al menos de momento, Zapatero está en el mejor de los mundos, aunque sean mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón, mientras el PP se embarca en iniciativas tan extravagantes como promover un referéndum al margen de la ley o desencadenar una ofensiva parlamentaria contra el Gobierno porque Rodríguez Zapatero fuma en su puesto de trabajo.
Perdonen la ironía, pero me resulta imposible encajar en una plantilla lógica la conducta de Rajoy desde que Zapatero le cambió el paso en la noche del sábado 21 de enero.
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