La pregunta de RajoyWilfredo Espina28/01/2006Si esta es la pregunta, hay que reconocer que tiene garra. ¿Quién puede contestarla con un “no”? Pero también tiene intención; para unos buena, para otros mala.
Lleva una gran carga contra los posibles excesos particularistas de las reformas estatutarias, en cuya carrera competitiva hemos entrado, a partir del proyecto de nuevo Estatut catalán. Va directa a minar ciertas pretensiones de los nacionalismos periféricos. Pero encubre hábilmente otra pretensión: la de un igualitarismo excesivo, es decir, más allá del fundamental, y que puede llevar al nacionalismo centralista, olvidando normales y legítimas diferencias en aspectos menos esenciales y que fundamentan la personalidad y diversidad de nacionalidades y regiones. Esta es la pregunta, según se ha publicado, que el Partido Popular somete a la consideración de los ciudadanos:“¿
Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?”.
Formulada así, ¿quién puede contestar que “no”? Es inteligente y sibilina. Inteligente, porque no deja opción al “no”, pero también sibilina, y equívoca porque equipara la igualdad fundamental de todos los ciudadanos con la pertenencia a una única “Nación”, palabra correcta porque es la utilizada en nuestra Constitución al referirse a toda España, pero cuyo concepto político-jurídico tiene diversas acepciones si se pone en minúscula y no en mayúscula. Si la Constitución hubiese hablado de “Estado”, al referirse a España, y no a “Nación”, habría sido posible hablar de un “Estado de naciones” sin tener que recurrir a la absurda y contradictoria expresión, tan grata a
Maragall y a otros, de una “Nación de naciones”. Y seguramente la palabra “nación” se habría equiparado a pueblo, a colectividad social, a nacionalidad y a región. Con lo cual posiblemente habría perdido mucha de la carga política actual.
Al utilizar la pregunta de los populares la palabra “Nación” se ajusta literalmente al texto constitucional, pero no deja margen al reconocimiento y defensa de la diversidad contemplada, también, en la misma Constitución al constituir España en el Estado de Autonomías, que es un juego de equilibrios entre unidad y diversidad. Igualdad de los ciudadanos en lo esencial, y diversidad de las autonomías en lo que no es esencial. Y esto no se recoge en la pregunta que el principal partido de la oposición quiere someter a todos los ciudadanos españoles.
Por tanto, estamos ante una pregunta formalmente correcta, pero en el fondo incompleta. Con garra, pero también con intención.