Historia de España
Gorosibai
23/01/2006
La Academia de la Historia, con presupuestos inmensos a cargo del Ministerio de Cultura, prepara el Gran Diccionario Biográfico de la Historia de España. 40.000 españoles, grandes patriotas, aparecen con pelos y señales en ese magno proyecto. Desde los tiempos de Maricastaña. Según los resultados, el botijo ya era español en la época de los faraones.
Veamos algunas de las entradas que componen el santuario español.
Boabdil, hijo del rey nazarí Muley Hacén y la princesa Fátima. Vencido y expulsado de su reino. Nacionalidad, granadino. De él se cuenta que, al abandonar la ciudad, derrotado, tuvo que oír: "llora como mujer lo que no supiste defender como hombre". Proscrito del territorio que conquistaron los reyes católicos.
El Greco, que sí es cierto que pintó algo en la corte española. Sin embargo Domenikos Theotokópoulos nació en Candía, isla de Creta, bajo la soberanía de la república de Venecia. Es tan español como el Minotauro o el laberinto. Para quien le interese el dato, siempre firmaba en griego. Muchos de sus cuadros se exhiben en el Museo Metropolitano (de Nueva York, por si acaso).
Cristóbal Colón, natural de Génova, pirata de los mares y mercenario que a bordo de tres barcos con tripulantes guipuzcoanos llegó a las costas del otro lado del Atlántico. Aquel desembarco fue funesto, y en el siglo que siguió el genocidio español, el mayor de todos los tiempos, acabó con cien millones de americanos.
Lucio Séneca, filósofo cordobés de la época del imperio romano. Prefecto en Egipto y exiliado en Córcega. Tutor de Nerón en Roma y amigo de Burrus. Su obra Sobre la brevedad de la vida está dedicada a la ira, y puede ser la única alusión que dedica en vida a la idea de ser considerado hispánicus.
Cayo Julio César, emperador romano, conquistador de las Galias, vencedor de Pompeyo (para desconsuelo de su ciudad, Pompei-iluna; hoy Pamplona). Pasó el Rubicón; llegó, vio y venció. Murió a manos de un Bruto. No está claro que pasara siquiera por Puerto Banús.
El emperador Augusto, el libertador Bolívar, Abderramán, Francisco Javier, etc, etc. Es una lista alucinante, los supuestos españoles. Por cierto, no hay ningún negro. ¡Hasta ahí podríamos llegar!
Mejor les iría si se quedaran con Franco, Luis Candelas, Cánovas del Castillo, con Aznar, con Josemaría el Tempranillo... De verdad, con los suyos.