Sin rumbo Federico Atamaniuk 25/01/2006 Hace ya varios años que la población española viene pidiendo un cambio en los contenidos televisivos. Desde la invasión de los reality shows –productos propios de la cultura norteamericana que incitan al consumo- como el glorioso 'Gran Hermano' o 'La Granja de los famosos', la programación ha dado un vuelco hacia los programas 'basura'. Personajes variopintos surgen de la nada e inundan nuestras pantallas en horario de
prime time.
Con la llegada del Gobierno socialista, se planteó la puesta en marcha de un Consejo Audiovisual con el objetivo de introducir reformas en los contenidos televisivos y transformar el ente de Radio Televisión Española. Surgió el famoso ‘Comité de Sabios’ que introdujo una serie de medidas de poca relevancia. La cadena pública continúo con una programación mediocre y sin apostar por productos de calidad. La nueva directora general de RTVE,
Carmen Caffarell, propuso un lavado de cara de la cadena con la puesta en marcha de proyectos como 'Enfoque' o '59 segundos', relegados a horarios insólitos. Así, la cadena pública no ofrece un ejemplo a seguir y las cadenas privadas continúan con su constante habitual. La tiranía de las audiencias colapsa y deteriora las programaciones.
Hay veces que cambian de rumbo y apuestan por productos de primer nivel. Pero, a las semanas esos proyectos desaparecen sin dejar huella. Es el caso de 'Vientos de agua', la nueva serie de Telecinco dirigida por el argentino
Juan José Campanella conocido por 'El hijo de la novia'. Una producción independiente, de calidad insuperable, con actores de la talla de
Héctor Alterio y
Eduardo Blanco; que de repente se hunde en la madrugada de la cadena. ¿Cómo es posible que las cadenas adopten éstas estrategias? Será culpa de la audiencia. Aunque uno reflexione, no es posible de entender. Como dicen muchos, hay que acostarse a las ocho de la noche y levantarse a las dos de la mañana para disfrutar de una buena televisión.
Parece que no hay alternativa. Esto es lo que hay. Por lo menos, aún podemos apagar la televisión y coger un libro. En fin, basura por calidad. Más 'Tomate' y menos 'Vientos de agua'.
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