Coherencia y dignidadAndrés Aberasturi
23/01/06Es hora de dar la nota más que nada porque quienes tenían que haberla dado, callaron con su ausencia inexplicable en un silencio que les convierte no voy a decir que en cómplices pero si en sospechosos de algo que, desde luego, no cotiza al alza: la coherencia y la dignidad.
Que el dichoso Estatuto lo hayan parido entre
Zapatero y
Mas, es un problema que afecta, sobre todo, a los republicanos de esquerra y a
Maragall; si a ellos que son los que gobiernan e impulsan no les importa que CIU les robe la Historia a cambio de quedarse con la cartera, pues menos aún me va a importar a mi. A estas alturas -qué le vamos a hacer- carezco de sentimiento patrio más allá del festival de Eurovisión y el próximo campeonato del mundo de Alemania. Lo único que reivindico es la solidaridad del Estado del Bienestar y que, lamentablemente, siempre se mide en euros. Los jeribeques gramaticales que se han tenido que hacer para llamar nación a Cataluña sin llamarla (o todo lo contrario, que uno ya se pierde) es algo en lo que no perdería ni cinco minutos. Lo de las inversiones es ya otro tema que si preocupa bastante más y lo de la lengua (consejo audiovisual incluido) me parece un despropósito para el presente y para el futuro de los catalanes. Pero insisto: allá ellos que lo tendrán que aprobar o no.
Pero ya que hablamos de votaciones, si me gustaría dejar claro que la reforma del Estatuto afecta al resto de España no en su barroco preámbulo nacional sino en su articulado fiscal, en los recursos y las inversiones. Y una de dos: o hacemos lo mismo para el resto de las comunidades, o este futuro nuevo Estatuto de Cataluña lo votamos todos los contribuyentes y a ver qué pasa.
Y vuelvo al principio. Ni
Bono ni Ibarra parecen sentir el mismo desapego que un servidor por la cosa nacional. Ninguno de los dos estuvo en la Federal del PSOE. Se habrán enterado por los periódicos de que lo de la
'nación' al final, sí sale. El ministro de Defensa aseguró rotundamente que eso no iba a pasar y
Rodríguez Ibarra se preguntó si este era su partido y luego solicitó que alguien pidiera tiempo. ¿Y ahora qué? Por mucho menos que eso, yo he dimitido de pequeños puestos. Estamos a la espera para calibrar la coherencia y la dignidad de más de uno.
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