Una cena de empresarios catalanes con Mas podría estar detrás del acuerdo sobre el EstatutImportantes empresarios catalanes habrían presionado al líder nacionalista para que aceptase el Estatut en los términos planteados por el PSOE. Según las fuentes consultadas, la cena se habría realizado justo antes de la reunión entre Mas y Zapatero. Mas habría cambiado de opinión tras dicho encuentro, al que habrían acudido destacados oligarcas de la economía catalana, como Antoni Brufau, Javier Godó o José Manuel Lara-Bosch. Redacción/diarioDirecto 26/01/2006La cena se habría celebrado en casa de
Leopold Rodés, presidente del Instituto de la Empresa Familiar, cuatro días antes de que Mas fuese a la Moncloa a escenificar el acuerdo con
Zapatero.
Según las fuentes consultadas, al encuentro acudieron,
Javier Godó, del Grupo Godó;
José Manuel Lara-Bosch, del Grupo Planeta;
Fernando Casado, presidente de la Escuela de Administración de Empresas (EAE) y director general del Instituto de la Empresa Familiar;
Lluís Carulla, del Grupo Agrolimen;
Antoni Brufau, presidente de Repsol y
Paco Roig, propietario de la cadena de supermercados Mercadona.
La historia, al parecer, no es nueva. Líder nacionalista llega con una idea maximalista sobre sus pretensiones reivindicativas, y los oligarcas le "bajan" los humos. Mas planteó que a CiU no le gustaba el Estatuto, pero pudo comprobar la inquietud en los empresarios: querían un Estatut ya y una buena relación con Moncloa. Mas no tuvo más remedio que comprometerse con la estabilidad política en España, incluso prometiendo a los empresarios que CiU apoyaría al PSOE en Madrid si el Estatut se atrancase. La presión de los empresarios al final ha resultado decisiva también para el sorprendente acuerdo estatutario al que se llegó el sábado 21.
Y es que el boicot y otro tipo de manifestaciones del PP referentes a la OPA de Gas Natural contra Endesa empezaban a preocupar a los
"hombres económicos" del país, con negocios en toda España. Si durante el proceso sólo habían realizado tímidas reflexiones pidiendo a Maragall que
"no rompa con España" (
Ricard Fornesa, presidente de La Caixa), llegado el momento del pacto sobre el texto estatutario se movilizaron para impedir que el peso de las decisiones las llevasen los independentistas de ERC.