Olla perdida
Antonio Pérez Henares20/01/06Hasta el jueves, desde Moncloa no salía más que un mensaje. El Estatut estaba pactado. Un trágala, pero pactado. Nación en el preámbulo (o sea en la declaración esencial de principios), blindaje competencial en los desarrollos legislativos (en palabras textuales España no podrá
"meter las narices" en lo relativo a Cataluña) e idioma impuesto desde la escuela al juzgado (en catalán siempre, con multas y por la fuerza). Pero pactado. Se trataba tan solo y todos los síntomas indicaban, de vestir el muñeco para reducir, en lo posible, daños. Cena para los barones, adormidera para el Comité Federal y petición de cierre de filas con el pretexto siempre tan útil de enemigo común y externo: el maligno PP.
Pero todo se ha revuelto y el fin de semana se prevé tempestuoso. Una galerna, vamos, a la que no le falta ni
ETA-Batasuna en el escenario con los palmeros de todo el nacionalismo clamando por sus derechos ya que tal vez vayan, bondad graciosa de
Otegi, hasta a condenar los asesinatos. ¡Qué cosas! Que se les de la oportunidad por si un aquel. Pero el poder judicial ha dicho que las leyes se cumplen y que se aplican, le convenga o no a
Zapatero.
Y el enjuague, del que se excluye a los representante de casi la mitad de los españoles y que nos concierne a todos, pero en el que sólo intervienen los partidos nacionalistas catalanes y el socialismo bicéfalo,
Maragall el
'malo' y
Rubalcaba 'el listo', pues parece que anda encallado. Que el bodrio, lío, embrollo, y no sé con qué otras cosas lo han definido los otros socialistas, los que gustarían mudos, desde
Felipe a
Guerra, de
Leguina a
Bono, de
Barreda a
Ibarra), mas que convertirse en guiso se está convirtiendo en olla podrida que nadie quiere probar. Y que parece a punto de estallar El Comité Federal del PSOE, que comienza hoy, debería aclarar al menos que es lo que piensan al respecto. Pero va a ser difícil. Porque tendrían que decirles al menos qué es lo que les tienen preparado que sus diputados, silentes y sumisos, habrán obedientemente que votar. Y ellos que tragar. Porque de todo este esperpento, amen de serlo. Mal justiprecio puede hacerse si lo que haya de aparecer por la puerta sólo lo conocen quienes lo han cocinado. Con nocturnidad, marginación y ya veremos si hasta con alevosía. Importa a los socialistas, importa a los españoles, importa al futuro propio de nuestra identidad común como Nación. Pero como el catalán en las escuelas parece que será por decreto ley.
Pero lo que resulta más curioso a estas alturas, es que dentro del propio PSOE no hay una voz casi capaz de defenderlo. A la mayoría les disgusta y a muchos les repugna. Entonces ¿por qué han de someter su voluntad y de paso hasta puede que la propia soberanía de España a los dictados de Maragall? ¿Tan solo porque así se lo pide Zapatero?
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