Un evidente abuso del Derecho Consuelo Sánchez Vicente17/01/2006ETA ha tenido siempre excelentes abogados, que conocen la Constitución y las leyes que los miembros de la banda trasgreden lo bastante bien, como para sacarles lo mejor parados posible -cuando no impunes- de cualquier aprieto, retorciéndolas, burlándolas, o aprovechando las 'lagunas penales' que una y otras presentan para eludir, retrasar o entorpecer la acción de la Justicia. El macro juicio contra ETA que se está celebrando en Madrid, y la 'vistilla' del Congreso de Batasuna que no pudo celebrar ayer el juez Grande-Marlaska son los dos últimos ejemplos.
Alegando indefensión, los abogados de ETA han conseguido que la Sala Tercera de la Audiencia Nacional tenga que suspender hasta el próximo 30 de enero el macro juicio contra ETA, para que puedan consultar unos informes que, según ellos, no han tenido tiempo de ver, a pesar de que la mayor parte fueron redactados ¡hace diez años! Tal como les ha recordado la valiente presidenta del Tribunal,
Ángela Murillo,
"la falta de conocimiento se debe a una situación creada por la parte que alega el defecto" (las defensas). Se trata, a todas luces, de una argucia para ganar tiempo... ¿tal vez a la espera de que los
"contactos" entre el Gobierno y ETA experimenten algún cambio que -cómo decir esto sin ofender a sus víctimas-
"suavice políticamente la mano de la Justicia"? Eso creo yo. Es un sucio truco. Pero, la Ley les ampara.
También ampara intentar quitarle a un juez 'incómodo' un caso recusándole por
"evidente parcialidad manifiesta", que es lo que los abogados de ETA han alegado contra Grande-Marlaska, en su afán de que la 'vistilla' en la que este juez tenía que decidir ayer si prohibía o no el Congreso que la ilegalizada Batasuna ha convocado para el próximo sábado, no pudiera celebrarse... hasta después de ese Congreso. Otro sucio truco. Pero, esta vez, les ha salido mal. En vez de cederle el caso a un compañero a la espera de que la Audiencia Nacional se pronunciase sobre esa recusación, que es la más cómoda de las dos posibilidades que la Ley pone a su alcance, Grande-Marlaska ha optado por la más arriesgada (enfrente está ETA, no una monja clarisa): la ha rechazado él mismo por entender (y yo con él, aunque mi opinión, a estos efectos, sólo tenga el valor del apoyo moral) que, la "evidente parcialidad manifiesta" que le atribuyen los abogados de ETA, es, en realidad, "un evidente abuso del Derecho". La misma calificación que, en mi opinión, merece la querella que esos abogados le han puesto en el Tribunal Supremo por prevaricación. ¡Bravo, y gracias, señor juez!
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