La hoja de ruta de ZapateroAntonio Casado23/01/06Días claves en la hoja de ruta de
Zapatero. De la agenda se le ha caído la reforma constitucional, una de las cuatro esquinas de su proyecto político de
"democracia avanzada" en una
"España plural". Pero le quedan tres y las tres, como posiciones pendientes de ocupar, como en el juego de las cuatro esquinas, están ahora más batidas que nunca por los vientos mediáticos y políticos de la actualidad.
La primera es el alumbramiento de un Estatut
"con el que puedan sentirse identificados los que viven y trabajan en Cataluña", según explicó en su intervención ante el Comité Federal de su partido. La segunda es la pacificación del País Vasco (
"El PSOE conseguirá recuperar plenamente la libertad en Euskadi", dijo). Y la tercera, el aislamiento del PP (
"Siempre ha estado convocado, pero no quiere estar en el diálogo porque su estrategia es otra"). Mientras hay mucha gente que se pregunta de buena fe si estamos en manos de un insensato o de un genio, otros apuestan a que, si al menos resulta ser un chico con suerte, podemos tener socialismo en el poder para rato.
Bastaría que fuese en serio lo de la pacificación insinuada por
Otegui este fin de semana. Y que el acuerdo de los patrocinadores del Estatut con el Gobierno diera lugar al tantas veces soñado encaje de la Cataluña diferente en la España diversa de la Constitución del 78. Pero si esas dos apuestas le salen mal, la Legislatura acabará antes de tiempo y estos dos o tres años se habrán quedado en un paréntesis del sorprendido poder de la derecha tras el contratiempo del 11-M.
Hoy podemos mirar a la Audiencia Nacional, a la espera de que se desbloquee el traslado de los papeles de Salamanca, fijarnos en los ecos de la movida de Baracaldo, celebrar o lamentar el acuerdo del Gobierno con los padrinos del Estatut, o elegir entre la España de la Constitución y la de los Reyes Católicos. Pero en todo ello planea la duda de si tiene algún sentido la atrevida hoja de ruta de Rodríguez Zapatero o debemos sucumbir al síndrome del piloto borracho.
El acuerdo con los firmantes del Estatut desbloquea un asunto que estaba envenenando la vida política, pero en San Cugat se han tenido que comer las pancartas de bienvenida a los papeles de Salamanca porque los tribunales han suspendido cautelarmente su traslado a Cataluña. Si no es una mera cuestión de garantismo, estaríamos ante un mal presagio respecto a los planes de Zapatero, muy comprensivo con los nacionalismos catalán y vasco, con vista a esas
'nuevas mayorías' en las que piensa para seguir empujando al PP hacia el ostracismo político.
Puede que no ocurran así las cosas, pero así las tiene previstas el señor Rodríguez Zapatero. Y estamos viviendo unos días decisivos para averiguar si realmente estamos en manos de un gobernante irresponsable o de un chico con suerte.
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