Los últimos esfuerzos de aproximaciónJosé Cavero
20/01/06Tras largos debates y deliberaciones, los negociadores del futuro Estatuto catalán han llegado al punto por el que empezaron y que, desde el primer momento, pareció el de mayor dificultad: la definición de
'nación catalana' y la financiación del Gobierno autónomo catalán. En teoría, se ha llegado al final de los debates, se han agotado unos plazos que los negociadores se dieron y en los que nadie duda ni discute que se han producido avances notabilísimos: Termine por aprobarse o no ese futuro Estatuto, habrá registrado novedades de extraordinaria importancia sobre el que ha estado vigente en el último cuarto de siglo. Ciertamente, no contendrá todos y cada uno de los propósitos que se expresaban en la propuesta de reforma remitida por el Parlamento de Cataluña, pero nadie duda de que ha ido todo lo lejos que la Constitución vigente admite o posibilita.
¿Saldrá adelante el Estatuto? Ya es cuestión de apuestas o de aciertos. Pudieran cumplirse algunos de los pronósticos que siempre se hicieron, según los cuales, los convergentes de
Artur Mas nunca han sido entusiastas ni de éste ni de ningún otro Estatuto que no sea
"una Constitución para Cataluña". En ese sentido ya advirtieron tanto
Maragall como el mismísimo Carod y, recientemente,
Jordi Pujol, rompiendo su silencio, advertía de la necesidad de que su fuerza política empezara a explicar a sus bases la razón de su oposición al futuro Estatuto. Sólo si se ve en solitario y sin argumentos, como sucedió con el borrador, la coalición de Convergentes y Unionistas aceptará sumarse al resto de los partidos catalanes que han venido impulsando la reforma. Sobre todo, porque nadie duda de esos significativos avances y reconocimientos producidos en grados de autogobierno. Y, en segundo lugar, porque todos son conscientes de que lograr tales niveles con un Gobierno nacional del PP resultaría del todo improbable, como puede deducirse de la actitud que han mantenido, bien que confusamente, los tres líderes del PP que se han distinguido por oponerse a las reformas del Estatuto,
Piqué,
Vidal y
Rajoy. Cada cual ha resultado más o menos radical en su, en todo caso, drástica y combativa oposición al Estatuto...
Es seguro que, durante este fin de semana, se han de producir algunos contactos, esfuerzos y deliberaciones más tendentes a terminar un trabajo que ha consumido muchísimas horas y la mejor disponibilidad y voluntad de entendimiento. Pero todavía no se han cerrado todas las posibilidades para cerrar y consensuar algún matiz y detalle más que perfeccionen y terminen de complacer a alguna de las partes. Pero tampoco hay que excluir que alguna fuerza política ya haya decidido echar los pies por alto y abrir la correspondiente crisis institucional...
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