Suma y sigueCarmen Tomás
17/01/06No hacía falta que viniera
Joaquín Almunia desde Bruselas para alertarnos de los graves problemas que aquejan a la economía española. Pero, no está de más. Quizás a él le hagan más caso las autoridades económicas y, de verdad y ya, se pongan manos a la obra. Hace meses que economistas de reconocido prestigio y periodistas del ramo predican en el desierto. El lunes un nuevo dato publicado por el Banco de España sobre la balanza por cuenta corriente y dentro de ella, la comercial, volvían a dejar claro que la economía española acumula unos déficits estratosféricos, del tamaño de Estados Unidos en términos de PIB. Las importaciones triplican las exportaciones, lo que viene pasando mes a mes, y esto sólo demuestra la falta de competitividad de nuestros productos en el exterior, amén del deterioro de las cuentas. Además, deja meridianamente claro que el sector exterior lejos de contribuir al crecimiento económico, resta fuerza al mismo. Si para colmo el otro mal de la economía es la inflación y entramos en una etapa de menor consumo porque suben los tipos de interés, no habrá posibilidad de agarrarse a ninguna alternativa para seguir creciendo y creando empleo.
Esto, que es como de primero, está encomendándose a no sé que santo y, desgraciadamente, los santos están para otras cosas. En materia económica o se actúa sobre los problemas que ya existen, o se anticipa uno a los que puedan venir y ya se vislumbran, o se cae el tenderete. Recuerdo que los socialistas vendían que iban a cambiar el modelo de crecimiento, basado en el consumo y la construcción, porque no era sano. Nada de nada. El modelo sigue siendo el mismo y los síntomas de agotamiento son ya alarmantes, sin que se haya puesto en marcha medida alguna dirigida a torcer la pésima trayectoria que se ve venir. Claro que hay variables que aún resisten. Nadie cuestiona la herencia recibida. Pero, como todas las herencias, si sólo se gasta, se agota.
El aumento de la competitividad, de la productividad, la reforma laboral y fiscal, todas aquellas medidas que tan aseadas le quedaron a
Miguel Sebastián y que sumaban nada menos que 100, se quedaron en el tintero. Ya saben:
"el papel lo aguanta todo". El ciclo está acabándose y la caída puede ser dolorosa. Por si alguien quiere escuchar incluso a Almunia.
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