Si se quiere se puedeRafael Torres
18/01/06La prohibición por un juez de los actos convocados por Batasuna en aplicación de la ley vigente se presta, en puridad, a poca controversia, pues en tanto esa formación política no condene expresamente la violencia y se desmarque de ETA seguirá auto excluida del terreno legítimo de la acción política, pero no conviene olvidar que esa circunstancia, la de la exclusión de cualquier grupo del juego democrático, perjudica gravemente a éste por cuanto una parte de la ciudadanía se ve despojada de unos derechos cívicos que, como los de expresión y reunión, la sitúan en un limbo de marginación y clandestinidad que no se compadece con los fundamentos ni con los ideales de un Estado de Derecho.
La acción política del actual Gobierno, al parecer decidido a lograr y consolidar la paz ciudadana en el País Vasco, se orienta, como es natural, a rebajar las tensiones con que el independentismo connivente con la violencia ha conseguido distorsionar hasta extremos delirantes la vida (cotidiana, política, económica...) de los vascos y de los españoles, a fin de atraer al espacio democrático, civilizado, a quienes se hallan fuera de él. La consecución de ese objetivo, anhelado por la mayoría de los ciudadanos y combatido por quienes desde dentro y fuera del sistema se sienten más cómodos en la bronca y la confrontación permanentes, está erizado de obstáculos, y ahí, en la labor de allanarlos, han de sumarse necesariamente la ley y sus intérpretes. ¿Cómo? Según sugiere el sentido común, cuyo uso es tan indispensable para la resolución del enquistado problema, combinando la necesaria acción represiva y punitiva de la violencia con otras más flexibles que ofrezcan las alternativas de conciliación y apaciguamiento que sólo la ley puede conceder.
Pero la paz social no es sólo trabajo de la Justicia y del Gobierno, sino de todos, y sólo el mensaje sincero de que mediante el juego democrático y pacífico se pueden defender cualesquiera ideas y proyectos, y no el artero que insulta y criminaliza a los que desde la legalidad defienden los que no gustan o convienen, se ha de conseguir esa buena convivencia que nos hará más libres y felices, mejores, a todos.
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