Actores de reparto
Fermín Bocos18/01/06Hay gobernantes a los que se recuerda por haber prestado su nombre a una ley y a otros por haber fastidiado a la gente con sus arbitrariedades. Gobernantes hubo que retrasaron la decadencia de toda una época y a otros les recordamos por su energía reformadora. Los hubo y hay generosos y los hay y hubo próximos al peculio. El retablo histórico de cuantos dedicaron su vida a la lucha por alcanzar el poder o por mantenerse en él una vez conseguido, es un compendio de las miserias y también las grandezas de la condición humana. La historia oficial tiende a etiquetar a las grandes cabezas de cada época y en relación con el pasado se sabe mucho más de ellos que de lo que hicieron sus compañeros de viaje. De los 'actores de reparto' -esos que en las películas aportan credibilidad-, se han ocupado menos los historiadores. Y, sin embargo, suelen ser aquellos sobre los que recayó el peso ordinario de las cosas de la política. Tomemos estos días nuestros. Primero el
Rey y después, todos a vueltas con
Rodríguez Zapatero, con
Rajoy, con
Bono, con
Maragall, con
Solbes, con
Acebes,
Zaplana,
Chaves,
Carod o
Ibarretxe. Pero, hablando de actores de reparto, ¿quién sabe el nombre, quién recordará el nombre del magistrado que dictó ayer en Barcelona una sentencia por la que a partir de ahora cualquier ciudadano al que no le guste su nombre de pila, para inscribirse en le Registro podrá utilizar el diminutivo del mismo: por ejemplo,
'Magda' en lugar de Magdalena. Hablando de jueces y de registros, ¿A quién le debemos la feliz idea que a la hora de inscribir a los niños adoptados permite consignar como lugar de nacimiento la ciudad en la que viven los padres adoptantes? Y, ¿quién fue aquél abogado que llevó a los tribunales al Ayuntamiento de su ciudad y ganó un pleito contra los abusos de la grúa municipal? ¿Recuerda alguien el nombre de aquel otro letrado, casado él, creo que era de Tarragona, que le ganó un juicio nada menos que al Ministerio de Hacienda al exigir poder realizar por separado declaración de la Renta? ¿Y, el de aquél profesor, también residente en Cataluña que vio reconocido su derecho a enseñar en español en un Instituto de una localidad de la costa? Por no hablar de decenas de casos de sentencias de tribunales en materias relacionadas con el consumo o los derechos adquiridos en el trabajo. Sentencias o pleitos que consiguen sentencias que sin exageración alguna, bien podemos decir que cambian las pequeñas cosas de la vida. Le dedicamos tanto tiempo a las grandes cuestiones -el nuevo Estatuto de Cataluña, lo de Batasuna, los problemas de integración de los inmigrantes-, que, a veces, perdemos de vista las pequeñas cosas. Las que hacen que la vida sea mejor o peor para la gente de a pie, la que no vive de salir o para salir en la televisión. Gran mérito el de los actores de reparto.
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