Estatuto habemusFermín Bocos16/01/06
'Habemus Estatut', la negociación se ha cerrado. Esta es la nueva que recorre las alturas del Partido Socialista. Todavía no hay precisión pública sobre los asuntos más espinosos -el término
'Nación', que parece llamado a figurar en el preámbulo del Estatuto y la financiación que los nacionalistas pretendían controlar en exclusiva y que no será tal, aunque parece que se amplía mucho el porcentaje total de lo que será recaudado por la Generalitat-, pero, como digo, las voces que se habían alzado para reclamar la culminación, cuanto antes, de las negociaciones se quedan sin argumento.
Ha sido el propio
Rodríguez Zapatero quien habría contribuido a acelerar el proceso al hablar el día de la Pascua Militar del 21 de enero como fecha tope para alcanzar el acuerdo. También ha trascendido que durante el fin de semana el Gobierno envió a
Mas y a
Puigcercós, los negociadores nacionalistas, un documento que recoge ya los cambios acordados con
Pérez Rubalcaba en relación con las competencias de las Generalitat, competencias que amplían los poderes de la primera institución catalana y los ponen a salvo de futuros recortes o cambios de filosofía entre los responsables del Gobierno de España.
Que algún portavoz de Convergencia y Unión haya dicho que la manzana todavía está verde, no quiere decir ni que la vayan a rechazar ni que el Gobierno Zapatero vaya a repetir el error de alargar un proceso que según cuenta uno de los asistentes de los últimos días, superado el asunto del Artículo 1.1 del texto aprobado por el Parlamento de Cataluña, prolongarlo sería entrar en una dinámica que llevaba, directamente, a discutir nimiedades. No se puede descartar que el inopinado, improcedente y posteriormente sancionado
'pronunciamiento' del teniente general
Mena Aguado -hablando precisamente del proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña- habría hecho mella en el ánimo de los negociadores nacionalistas. Seguramente más de lo que nunca se avendrán a reconocer.
Faltan horas para que todo este proceso pase a la siguiente fase, ya en la correspondiente ponencia del Congreso, fase en la que será difícil que entre el Partido Popular, aunque sería lo deseable, porque el Estatuto marca un cambio de época en las relaciones de Cataluña con el resto de España.
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