Un mal IPCFrancisco Mora13/01/06Los precios vuelven a ser el garbanzo negro de la economía española, junto con el comercio exterior. El aumento del 3,7 por ciento con el que cerró el índice de precios en 2005 es un dato imprevisto y grave, además de la peor cifra en tres años. Cuando cambió el Gobierno los precios estaban creciendo a un ritmo del 2,1 por ciento.
Con ser grave la aceleración de la inflación, lo es mucho más el que se amplíe el diferencial de precios con nuestros socios europeos. En la UE los precios están creciendo casi punto y medio menos que en España, lo que deteriora nuestra capacidad competitiva, que ya no puede taparse con unos salarios más baratos. La mano de obra español ya no es barata, y tampoco es innovadora, pues la quinta economía de la UE es la decimocuarta en inversión en investigación y desarrollo.
España pierde capacidad competitiva a pasos agigantados y según el World Economic Forum acabamos de retroceder, en sólo un año, del puesto 23 al 29 del ranking mundial de competitividad, quedando por debajo de Portugal. La relación precios crecientes, competitividad menguante, se tradujo para 2005 en un aumento del déficit comercial del 30 por ciento y en un saldo deficitario de las balanzas por cuenta corriente y de capital del orden de 50.000 millones de euros. En otras palabras, en la destrucción de empleo en España y la financiación de puestos de trabajo en el extranjero.
El aumento de nuestros precios es la consecuencia de expansionar la demanda interna por encima de las posibilidades de la oferta. Necesitamos políticas de oferta (introducir competencia en mercados rígidos como los de la energía, agua, suelo, gasolineras, libros de texto...), además de mejorar el capital humano e incorporarnos a las nuevas tecnologías, controlar el gasto público o evitar que los salarios crezcan más que la productividad. Y también hay que tener cuidado con las políticas de demanda, casi siempre cautivas de promesas electorales sobre mejores pensiones o más subvenciones.
Hay que liberalizar y desregularizar más deprisa, pero el Gobierno hace muy poco y muchas autonomías empeoran el panorama con un gasto desmedido o con sus zancadillas a la liberalización, como sucede en el comercio interior. Cuando
Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa prometió que su Gobierno liberalizaría la economía más que ninguno... pues tendrá que darse prisa, porque se le acaba el plazo y eso cada día es más urgente.
(30/12/2005) Streptease en la bolsa(23/12/2005) Del Info XXI al Avanza(09/12/2005) Maldita burocracia(02/12/2005) Vuelven las trampas(25/11/2005) El calendario del Impuesto de Sociedades