Qué hacer con BatasunaJosé Cavero
13/01/06Hubo unanimidad en su momento en considerar que proceder a la ilegalización de Batasuna tenía mucho de voluntarismo y de
'poner puertas al campo'. Ilegalizar al brazo político de la banda armada era, sin embargo, una consecuencia inevitable de la Ley de Partidos y del firme propósito de evitar por todos los procedimientos que a la banda terrorista ETA le pudieran seguir llegando dineros de procedencia estatal, de los impuestos de los ciudadanos, como subvenciones entregadas a cualquier fuerza política que logra votos y escaños en las urnas. ¿Cómo, de otro modo, iba a poderse explicar en la Europa Unida o en Estados Unidos que la banda armada recibía, para su propia pervivencia y para sus actividades, dinero de los presupuestos del Estado y dinero de los presupuestos autonómicos vascos? Todo eso se analizó y se concluyó entonces, cuando la ilegalización. Pero de entonces a nuestros días, lo que se ha podido comprobar es, primero, que Batasuna es mucha fuerza política como para verse definitivamente acallada por una orden judicial que la declara legalmente inexistente. Batasuna ha desarrollado decenas de actividades, algunas movilizaciones populares espectaculares, y de ella se habla día sí día también... Y en segundo lugar, que a la banda terrorista le siguen llegando medios y recursos económicos que le permiten mantener su nivel de actuaciones.
Pues bien, cuando ahora se plantea la celebración de un congreso de Batasuna surge la gran controversia de si es permisible que pueda desarrollarse ese evento como el de cualquier otra fuerza
'con todas las de la ley'. En principio, corresponde a fiscales y jueces determinar hasta dónde el derecho de reunión puede abrir a Batasuna la vía para que sus militantes se reúnan y para que todos conozcamos el mensaje que pretenden difundir. Pero de inmediato se ha observado un claro recelo acerca de una cierta disposición favorable del Gobierno de
Zapatero para no impedir de manera contundente ese congreso. De hecho, el propio Zapatero ha invocado el derecho de reunión, ante ese congreso de la ilegal Batasuna, lo que para muchos es un nuevo indicio de que desde el Gobierno se está buscando alguna gran novedad en la relación con la banda armada, que debiera conducir a algún procedimiento de pacificación de Euskadi.
Más o menos, sospechan algunos que una cierta amabilidad y dejar hacer a Batasuna es el mejor procedimiento para que, primero, se pueda prolongar de manera indefinida la actual situación: Seguimos teniendo ETA y seguimos teniendo Batasuna, pero desde hace más de dos años no tenemos asesinatos terroristas. Siempre a la espera de que la banda decida trasladar toda su
'vocación política' y sus actividades de esta naturaleza a una Batasuna que sería, con pleno derecho, la fuerza nacionalista-independentista que tuviera representación en el parlamento vasco y en los ayuntamientos de la mayor parte de los municipios vascos, sin necesidad alguna de seguir teniendo la larga sombra y la protección de la banda.
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