Las churras y las merinasRafael Torres
13/01/06Abducidos por la propaganda catastrofista, apocalíptica casi, que intenta obtener mediante la insidia y la mentira lo que en democracia sólo puede obtenerse por la persuasión razonada y las urnas, hay ciudadanos que creen a pies juntillas que tras la reforma del Estatut a los castellanohablantes se les cazará a lazo en Catalunya para, una vez en poder de los Mossos y de los tribunales populares del Tripartito, ser castigados severamente ora con multas descomunales, ora con el ingreso en campos de concentración o, incluso, de exterminio. Quien eso quiere creer ignora, aparte de una cantidad inmensa de cosas, que la pragmática Catalunya no renunciará nunca al gran tesoro del bilingüismo, y que el Estado español, cuando menos mientras esté gobernado por gente sensata, tampoco.
Pero como la dicha propaganda de las vieja oligarquía (que se opone rabiosamente a toda reforma estatutaria que conceda mayor autonomía a Catalunya por temor a perder parte de su control económico sobre ella) es inasequible al desaliento, pero también consciente de que esa inasequibilidad puede acabar aburriendo a las ovejas si no renueva su monocorde cantinela sobre el término nación y la agencia tributaria, parece centrarse ahora en el genocidio lingüístico que, por lo visto, andan urdiendo los catalanes contra aquellos que osen utilizar la lengua de
Cervantes (¡El Quijote es derrotado en Barcelona!) en Catalunya. Pero si, además de acojonar a la gente, esa propaganda consigue exculpar al general
Mena de su imperdonable dislate, miel sobre hojuelas, de modo que se ha lanzado con gran aparato tipográfico y acústico a
'informar' de la instrucción aclaratoria impartida por la cúpula de Defensa para que los militares sólo utilicen el castellano en lo relacionado con el servicio, con lo que se daría la razón a Mena, que se mostró tan preocupado, el hombre, con la cosa de la cooficialidad de las lenguas.
¡Por el amor de Dios! Pues claro que en el Ejército debe utilizarse sólo un idioma. ¿Se imagina el lector que un coronel le de en euskera una orden a un capitán granadino? mientras éste busca en el diccionario, el enemigo se ha merendado a la compañía, cabo furriel incluido. En fin, que qué ganas de confundir el culo con las témporas, la velocidad con el tocino, y, sobre todo, las churras con las merinas.
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