Avestruces energéticosFrancisco Muro de Iscar
12/01/2006
Mientras la OPA sobre Endesa sigue su camino y hay fuertes divergencias sobre si la empresa futura es más fuerte, real y estratégicamente, como sostiene
Rodríguez Zapatero o sólo económicamente, como sostiene
Manuel Pizarro, el comisario europeo Joaquín Almunia ha terciado sobre algo a lo que nadie acaba de hincarle el diente en España, pero que es fundamental para nuestro futuro: ¿qué hacemos con la energía nuclear? Si a este panorama le suman ustedes el crecimiento imparable de la demanda, el enorme incremento del precio de petróleo y la gran dependencia española del suministro de gas desde Argelia y Marruecos y recuerdan lo que acaba de pasar con el gas de Rusia, el debate energético no sólo es necesario, sino que es urgente e imprescindible.
De lo que hablamos es de
"independencia" o de seguridad en nuestras fuentes de energía, que es lo mismo que decir de garantías para que la economía no sufra un frenazo brusco en cualquier momento, lo que incidiría gravemente sobre las políticas de empleo y sobre el desarrollo. El ministro Montilla -también le toca esto- tiene sobre la mesa un gran debate sobre el futuro de la energía en España y en el programa del PSOE está el fin a plazo fijo de las centrales nucleares. Y, si acabamos con ellas, ¿cuál será nuestra baza?
Medio mundo ha decidido ya construir nuevas centrales -energía menos contaminante, más duradera y, digan lo que digan, más segura y menos problemática que otras fuentes, aunque persista el problema de los residuos- y el otro medio se lo está planteando. Angela Merkel acaba de convocar una cumbre energética en Alemania, para el mes de abril, al que serán invitadas las eléctricas, para debatir una política energética equilibrada y a largo plazo. Blair también ha convocado ya ese debate sobre la energía nuclear como solución al cambio climático y como garantía de suministro. Francia ya tiene asumida esta opción desde hace mucho tiempo y Chirac la ha liderado claramente, porque pretende acabar prescindiendo del petróleo.
Almunia ha dicho que hay que reabrir el debate sobre la energía nuclear y que, pese a su tradicional oposición, no se siente tranquilo tras la crisis del gas ruso, los precios del petróleo y la alternativa insuficiente de las energías renovables, que tampoco son limpias, que son caras y que también contaminan. "No podemos ser tan avestruces", ha dicho el ex ministro socialista. Podemos, pero sería un desastre. Al menos, opiniones como las de Almunia invitan a pensar que Europa, y España no pueden ser una excepción, va a debatir el futuro nuclear sin falsos prejuicios y sin demagogia.
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