MarianoAgustín Jiménez10/01/06Mariano es la caña. Mientras los malintencionados acusaban a
Elorriaga de nostalgias golpistas,
"inevitables" -por emplear sus propios términos- estando Elorriaga donde está, Mariano, una vez más, acuñó la frase iluminadora que rescataba al general
Mena:
"Estas cosas no pasan porque sí". "Hay que mostrar sentido común"; "Se trata de no armar líos". Mariano ha asentado su prestigio filosófico con máximas hondas pero precisas a las que se une ahora ésta que, una vez más, nos saca de apuros. En su apasionado circuito por el reino de las ideas, Mariano ha ido descubriendo datos fundamentales: la barba crece a diario; las calles se mojan cuando llueve;
Carod se llama
Rovira y las cosas no pasan porque sí. Todo en esta vida tiene su razón de ser si no es
Zapatero, que es un puro disparate. Aunque para los estudiosos de Mariano, su mejor frase es la que regaló cuando, siendo ministro del interior -ha sido ministro de todo-, se discutía sobre el derecho de reunión de los inmigrantes ilegales y él dirimió el conflicto aduciendo la obviedad de que, como eran ilegales, no estaban aquí y por tanto no se reunían. Pues para Mariano, registrador de la propiedad, lo indocumentado carece de efecto. Un crack, Mariano. Si otro dijera lo que él, lo tratarían de corto de mollera. Pero él no es corto, es profundo. Los demás disparatan, pero él, cuando parece que se lía, es que está ejerciendo de socarrón gallego. Tampoco es pusilánime ni perezoso como arguyen sus detractores. Es que es prudente y ejecuta con discreción. Nadie se ha enterado de la cantidad de iniciativas que ha tenido en sus múltiples destinos.
Mariano tiene otras cualidades. Es un tipo veraz, como demostró con lo del Prestige, y últimamente, en un picado de helicóptero, hemos comprobado que era valiente (aunque sin poder emular a
Esperanza Aguirre). Lo único descorazonador de ese accidente, es que Mariano se rompió un dedo y, en la asociación a la que se debe, esa es la pieza anatómica con la que se ejerce el poder.
La peña le ha afeado que no recibiera a
Evo Morales, pero Evo es un indio indocumentado al que
Polanco va a venderle libros de primaria que va a pagarle Zapatero. De Evo ya se había mofado la radio de los obispos, que son los que administran el negociado de la caridad bien entendida. El Gobierno quiso compartir con Mariano el marrón de recibir a un indio sin corbata -Mariano usa unas rosas preciosas- , pero un propio de la asociación ya se había entrevistado con el plantador de coca. En las casas que visita Mariano, los indios esperan en el office a que se les llame con la campanilla para servir la sopa. Además Mariano no está ahí para hacer política sino para hacer patria. Él prácticamente no se habla con nadie. No recibe a
Ibarretxe ni a Carod ni siquiera a
Artur Mas, que podría ser de su cuerda. Mariano sólo recibe a
Rajoy, que siempre lo espera fumando un puro.
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