El Espectáculo MaravillosoFrancisco Muro de Iscar
11/01/2006
Todos de cabeza por un militar que ha opinado sobre asuntos en los que no debería haber entrado nunca públicamente. Incluso España ocupa lugares poco habituales en la prensa internacional que parecen llevarnos a tiempos pasados de
'asonadas' militares y de viejos clichés. Ríos de tinta sobre la financiación del Estatuto catalán, sobre el intento de control de los medios de comunicación y sobre negociaciones a contracorriente e intentos de lograr un acuerdo imposible que, seguramente, acabará siendo real. Hablamos del congreso de una organización terrorista que ha sido declarada ilegal y, que, por tanto, no existe, pero que, seguramente se celebrará porque los políticos no querrán impedirlo... Decía el escritor inglés Somerset Maugham que
"un filósofo es un tipo que sube a una cumbre en busca del sol; encuentra niebla, desciende y explica el magnífico espectáculo que ha visto". ¿Por qué muchos ciudadanos tienen la impresión de que los políticos suben a la montaña todos los días y, cuando bajan, nos cuentan el magnífico espectáculo que han presenciado?
Quien sólo lea los periódicos de Madrid se puede llegar a creer que a los ciudadanos de la villa y corte sólo les interesa la política. Y, lo que es peor, puede pensar que sólo existe la política, ese magnífico espectáculo circense en el que, todos los días, unos atacan y descalifican a los otros y los otros rechazan y desprestigian lo que viene de los primeros. ¿La política es un arte o un oficio sucio donde valen los golpes bajos, las zancadillas y donde sólo interesa acabar con el contrario? ¿Es fuerte nuestra democracia o está cosida con los alfileres de los intereses partidistas?
Deberíamos hablar de una política de vivienda, de atención clara a la discapacidad, de educación contra el fracaso, de una justicia rápida y eficiente, de una sanidad eficaz, de los problemas energéticos que nos amenazan, de nuestra falta de productividad y de competitividad, del enorme déficit exterior, del fin del terrorismo, de la inmigración y su necesaria integración social, de los derechos de los mayores y de la protección de los derechos de los menores, de esa violencia social que está creciendo imparable. Deberíamos hablar de todo eso, de los derechos de los ciudadanos pero estamos hablando de otras cosas.
Y entonces fue cuando miré hacia arriba y vi a los líderes políticos avanzando hacia la montaña en busca del sol. Encontraron niebla y, al bajar, nos contaron el espectáculo maravilloso que ellos divisan.
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