Victoria o muerte
Anunciación Sanz González
26/12/2005
Sinceramente, señora Prego, los que hemos perdido a familiares en "accidentes", en hospitales, los que que hemos visto a un familiar tras otro, de los que están con vida, con la pierna escayolada, los que tenemos que andarnos con cuidado con los alimentos y bebidas... ; los que hemos visto horrorizados cómo en tu pueblo se suceden un "accidente" tras otro "accidente", un muerto tras otro, una familia destrozada tras otra..., a todos nosotros esas vomitonas que nos echa encima nos dejan hechos un asco.
Señora Prego, Victoria, déjese de una vez de cagar en sus lectores toda la mierda que pueda haber devorado en su puñetera vida a costa de muertos, muertos y más muertos a saber Dios cómo. Y si tanto conoce de esta vida, vamos, de este infierno, eso sí, no como víctima ni familiar ni amiga de muertos, acuda al lugar más indicado, pero en un periódico como El Mundo, o en cualquier otro, lisa y llanamente NO.
Aunque a usted le sea imposible de entender, somos muchos los lectores de su periódico que tenemos eso que se llama sensibilidad, buen gusto -no voy a hablarle de moral, sería perder el tiempo-, y eso de las torturas -aunque sean virtuales, en fotos- nos duelen en lo más profundo, sean quienes sean los que las tienen que aguantar, aunque sean de la Conchinchina, aunque a usted esto le suene a música celestial.
Es una vergüenza de padre y muy señor mío que El Mundo, de la mano de usted, ensucie de manera tan vulgar, sádica y demente un diario de información seria y para todos los públicos.
Si sigue así, señora Prego, no va a haber más remedio que cortarle a usted algo, el vicio de derramar sangre, dolor y mierda que parece le ha devorado sus entrañas como un cáncer terminal.