Goodbye Spain
Pol Pol
Redacción/diarioDirecto 23/12/05
Brillaban el 3 de Diciembre los correajes negros y los cintos con cartucheras, en el homenaje que se dieron todos los patriotas del PP en Madrid-España. La España madrileña que es la única que existe, acogió a 8.000 constitucionalistas de la diáspora, entre las que se encontraban los frikies vascos, desde Mayor Oreja a Gotzone Mora.
Dicen las crónicas preparadas que fueron doscientos mil manifestantes españoles-madrileños, que menos los 8.000 provincianos que también mencionan las crónicas, nos dan la esencia de España, esa España que es Madrid, esa España vociferante y maleducada, siempre crispada y lista a llamar a su glorioso ejército para que machaque a la periferia separatista.
España solo es Madrid y los intereses de esos doscientos mil, como nos vienen demostrando manifestación tras manifestación. Con obispos o sin obispos son siempre los mismos y la verdad no son muchos, aunque si malos y envidiosos y hay que tener cuidado con ellos porque la montan en cuanto puedan, como lo han demostrado a lo largo de la historia. El gran error de la llamada transición y de ello se mofan, fue no pasarles factura con miles de años de cárcel por sus crímenes.
Los peperos no han digerido su fracaso electoral cuando se quedaron sin comer miles y miles de ellos fuera de los pesebres políticos, están rabiosos como demuestran en las sucesivas manifestaciones habidas hasta la fecha, no soportan la idea de estar fuera del pastel cuando Aznar parecía el mejor caudillo posible. Amable con la extrema derecha, fraterno y generoso con todas las plataformas que formó el fracasado Mayor Oreja de Foros, foritos y asociaciones contra el terrorismo y contra todo lo vasco que no fuera español, en fin, un verdadero desastre que han sido incapaces de asimilar, y por eso cada vez que toca Acebes la trompeta todos se ponen prietas las filas.
Es el franquismo sociológico que jamás se fue de España, y en este momento pretende volver por las buenas o por las malas. Esa es la sensación que tenemos los que no nos sentimos españoles.
Solo nos queda decirles agur, o "Goodbye Spain" para que lo entiendan en el mundo, que no se puede con ellos, que no nos interesa su monarquía, ni sus pactos que nunca cumplen, ni sus instituciones que nos desprecian, ni su prensa que nos insulta, ni sus gobernantes que nos odian.