La trampa y el beneficioCarlos Carnicero
22/12/05La broma de la COPE, al tener consecuencias políticas de índole internacional y nacional, retrata a sus autores. Hasta ahora, que yo recuerde, no había un precedente en España en el que las relaciones internacionales hubieran entrado en la picadora de las gamberradas; esa tradición se ha roto.
El problema es que se trata de una broma o irresponsabilidad con alto contenido político. En primer lugar porque a quien se trata de ridiculizar es a dos presidentes constitucionalmente elegidos: el de Bolivia y el del Gobierno de España. Y en segundo lugar porque la tomadura de pelo va en la dirección de una demonización política recurrente que trata de presentar las relaciones internacionales de España, en un orbita de dependencia de los gobiernos emergentes de Latinoamericanos de izquierdas, en un momento en que las relaciones de Estados Unidos con la región son complicadas y en el que el Gobierno de España trata de mejorar las suyas con la primera potencia del mundo.
La sincronización de algunos medios de comunicación con el Partido Popular hace imposible saber, en muchas ocasiones, quién tira del carro y quién lleva la carga. En todo caso, de la utilización que haga el Partido Popular de la información obtenida por un medio de comunicación mediante el engaño y la suplantación de personalidades tan relevantes, se podrá deducir mucho de los límites a los que está dispuesto a someterse el partido de la oposición y cuales piensa traspasar.
En España estamos instalados en el
'Euronarcisismo' de pretender homologar situaciones políticas, económicas y sociales desparejas con los credos que hemos hecho nuestros, apoyados en un crecimiento económico sostenido y en un estado del bienestar. Pero la transformación de otras realidades distantes sólo puede hacerse desde el respeto profundo a esas idiosincrasias. Con este incidente y con la descalificación grosera que revela lo ocurrido se pueden sacar lecciones para el futuro. No hay nada más fácil que despreciar desde un complejo de superioridad muy malentendido. Lo inteligente para España sería cooperar con los países que tratan de salir de la pobreza, brindarles apoyo político e institucional y, sobre todo, no reírse de ellos.
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