44 millonesCurri Valenzuela21/11/05Somos ya 44 millones los habitantes de este país, casi uno de cada diez extranjeros, y de seguir creciendo a este ritmo (cerca de un millón de personas se empadronaron el año pasado) la población española se duplicaría en 35 años. Lo dicen las estadísticas aprobadas por el Gobierno en el último Consejo de Ministros; lo que el Ejecutivo no nos cuenta es qué medidas va a adoptar para que centros de Salud, escuelas, seguro de Desempleo, viviendas protegidas y otros servicios sociales se acoplen al exceso de demanda que, todos sabemos, está creando serios problemas en las zonas donde mayor está siendo la inmigración; ni cuantos policías nuevos se van a encargar de mantener el orden frente a las nuevas formas de delincuencia que están trayendo consigo algunos de nuestros nuevos convecinos.
Reconociendo, como hay que reconocer, que la gran mayoría de los inmigrantes son necesarios para que siga produciéndose el crecimiento económico al que nos hemos acostumbrado en este país (cosa que es de ley reconocer y, además, si no lo haces alguien te llamará xenófoba en cualquier momento) está llegando el momento en el que deberíamos plantearnos cerrar la puerta a nuevos ciudadanos, por lo menos hasta estudiar las consecuencias de esta oleada de inmigración que no tiene antecedentes en ningún país de Occidente por el breve espacio de tiempo en el que se ha producido. Y se sigue produciendo. El cálculo oficial es el de que a finales de este año, el mes que viene, ya seremos 44.6 millones al menos los empadronados en España, más del 9 por ciento de la población total. Y como los presupuestos de Educación no están aumentando al mismo ritmo, pese a que los gastos derivados del apoyo escolar necesario para muchos inmigrantes se está disparando; ni los médicos de la Seguridad Social reproduciéndose a la velocidad de sus pacientes; ni los policías multiplicándose para combatir a las bandas de delincuencia organizada y a las pandas de jóvenes navajeros que se nos han colado entre quienes venían a trabajar, más valdría que nos empecemos a tomar en serio las consecuencias sociales que se están produciendo en España, en vez de celebrar la bonita cifra de 44 millones o negar que lo de Francia se pueda producir aquí.
ARTÍCULOS ANTERIORES DE CURRI VALENZUELA:
(17/11/2005) ¿Qué le pasa?(10/11/2005) España, diferente