Desconfianza es la palabraLorenzo Bernaldo de Quirós
21/11/05
El Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas constituye un varapalo fenomenal para el PSOE. Su distancia respecto al PP se reduce a sólo dos puntos y
'Zetapé' "suspende" en su valoración por los ciudadanos. Hace año y medio, el 66,8 por 100 de los ciudadanos tenían mucha o bastante confianza en el Presidente. Ahora sólo lo hace el 38,2 por 100. Desde la restauración de la democracia en España, ningún gobierno había experimentado un desgaste tan intenso en un período tan corto. Sin duda alguna, el partido socialista tiene todavía más de dos años para recuperarse, pero eso exigirá un notable cambio en la dirección de su política. De momento, las cosas para el PSOE no pintan bien y la pregunta es: ¿por qué?
El proyecto de Estatut de Cataluña ha sido el catalizador del descontento de un buen número de medidas puestas en vigor por el Gobierno desde su acceso al poder. La sensación de que estamos ante un gabinete con políticas radicales que crean conflictos y tensiones sociales innecesarias, es un factor capital para explicar por qué el PSOE se ha desgastado ante las capas centrales de la sociedad española. La llegada al gobierno no ha moderado a los socialistas, sobre todo a
'Zetapé', sino que les ha radicalizado, y eso les aleja de las zonas templadas. La renuncia del PSOE al centro puede resultarle muy costosa en términos políticos, salvo que logre movilizar el voto más izquierdista, lo que, a la vista de la experiencia histórica, parece difícil.
En el plano de la economía, la encuesta del CIS muestra una creciente desconfianza. Sólo el 23 por 100 de los ciudadanos califica la situación de buena o muy buena, cuando al inicio del mandato del PSOE era el 44,2 por 100, y son casi el triple de encuestados, con relación al año pasado, los que temen que la coyuntura económica empeorará. Las expectativas son esenciales en el mundo de la economía y, si bien es cierto que pueden cambiar, también lo es que no existen elementos racionales para pensar que el panorama puede mejorar.
Desde esta óptica, la mezcla de la desconfianza política con la económica puede ser una bomba de relojería instalada en el barco socialista.
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