Peligro ceroCarmen Tomás22/11/05Rodríguez Zapatero nos obsequió el lunes, en las jornadas organizadas por
'The Economist', con un discurso en materia económica angelical, muy propio de las fechas navideñas a las que nos acercamos. Pero, en absoluto, de un presidente del Gobierno con las ideas claras y sobre todo pegado a la realidad.
Decir en este momento de enormes incertidumbres y ante un auditorio compuesto en su mayoría por economistas y financieros, que la economía va viento en popa y con peligro cero en el horizonte, es además de irresponsable, incierto. Desgraciadamente, sobre la economía española se ciernen nubarrones que los españoles deberían conocer, saber qué está haciendo el Gobierno para paliarlos y tomar sus decisiones con una cierta garantía. Tan es así que, en ese mismo foro, el presidente de la patronal, de los empresarios, dijo todo lo contrario que Zapatero. Cuevas pronosticó efectos paralizantes en la actividad económica y un freno en el crecimiento por la inminente subida de los tipos de interés, en la que ha vuelto ha insistir en las últimas horas el BCE.
Negar que la economía española tiene un problema de inflación, de comercio exterior, de ralentización de la inversión extranjera y de agotamiento del modelo de crecimiento, es no ver la realidad, pero es también no decir la verdad a los españoles para que éstos puedan calibrar sus futuras decisiones de gasto o inversión. Creo yo que el presidente del Gobierno debería haber expuesto los problemas a los que se enfrenta la economía española -sólo siete sectores productivos tiran del carro- y las soluciones pensadas para frenar, en la medida de lo posible, un mayor deterioro futuro. No digamos ya su negación de la dosis de incertidumbre política, económica y de expectativas que está creando el Estatuto catalán. Un impacto negativo que, a juicio de Zapatero, sólo ve el PP. El PP, sí, y los empresarios, y los sindicatos, y algunos cualificados socialistas, y casi todos los economistas.
Con este panorama, querer atontarnos con una buena idea, la de rebajar el Impuesto de Sociedades, no es suficiente y menos cuando se dice que se tomará en un horizonte de tiempo razonable. Sacar un conejo de la chistera es muy vistoso, pero a estas alturas del partido, se antoja increíble e insuficiente. La cuestión no es que Zapatero necesite clases de economía, lo que necesita, y de forma urgente, son clases de realidad.
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