Treinta años no es nada
Carlos Carnicero
22/11/05La mayoría de los jóvenes tienen la misma indiferencia y lejanía a la figura de
Francisco Franco como en mi juventud sentíamos hacia
Hitler. Es una referencia generacionalmente difusa, trasnochada y distante. Para quienes pierden su tiempo en rescribir la historia, sólo pueden hacer daño en las mentes que están prejuiciadas contra el progreso y la democracia, porque el odio, cuando se vierte constantemente, termina por encontrar un umbráculo donde cimentarse.
La equidistancia entre el franquismo y la República contiene la misma esencia de obscenidad que la que se pueda pretender entre el terrorismo y sus víctimas. Si la injusticia no puede justificar el terrorismo, el desorden jamás puede legitimar el golpismo. Y Franco, esencialmente, era un golpista transmutado en dictador vitalicio. Ahora proliferan quienes pretenden encontrar renglones rectos para aquellos años de ignominia, y procuran con sus versos sobre las barbaridades en las
"dos españas", generar un clima de impunidad en la memoria del franquismo, amarrados a la generosidad de los españoles en la reconciliación propiciada por la Transición española.
La derecha más conservadora está volviendo a beber en aquellas fuentes por un procedimiento perverso: nadie se atreve a reivindicar frontalmente a Franco, pero vituperan a quienes se le opusieron, de tal forma que el tránsito que se pretende es que los antifranquistas y los republicanos lleguen a tener que pedir perdón por no haber sido complacientes con la dictadura. Una operación de semejante vértigo histórico sólo se puede hacer desde la debilidad de una democracia todavía no asentada, y sobre la existencia de una derecha que ha estado agazapada durante todos estos años esperando la impunidad para una manifestación renovada.
Ahora hay escritores de cuentos históricos, periodistas transvertidos en profetas del pasado, y políticos dispuestos a pescar en aguas turbulentas. Pero la historia no se rescribe por el placer de crear una estética de la memoria diferente, sino para abrir camino a ideas trasnochadas para que la sociedad las fagocite y pueda proyectarlas en un orden de vida que ya está absolutamente superado.
Es en este aspecto donde la democracia no puede bajar la guardia.
(21/11/2005) Diálogo, consenso, negociación...(17/11/2005) El GAL del presidente Bush(15/11/2005) China, Cuba, Arabia...(10/11/2005) Un pacto para Endesa
(04/11/2005) Estados de opinión