En defensa de FJ Losantos
Pol Pol
18/10/2005
Federico el Santo está siendo vapuleado últimamente por la prensa como si Fedetxu hubiera aparecido con el Estatut de los catalanes. Aquí en la Euskadi de nuestros amores, llevamos disfrutando de su verborrea bastantes años y la verdad es que resulta entrañable, es más, para los radicales vascos es una joya de las que no se dan todos los días y que hay que cuidar y si hace falta alimentar
Fedetxu, hablando de vascos nacionalistas es duro, abrasivo diría yo. Sus insultos llegan a poner la carne de gallina a la gente. Las mentiras que cuenta, indignan sobremanera porque no hay forma de poder combatirlas en España. Otra cosa es en Euskadi, que a la COPE solo la escuchan los constitucionalistas. Así que con el tiempo y todas las mentiras juntas a los vascos nacionalistas nos van creciendo los cuernos y el rabo, además de colocarnos la capucha y la metralleta.
Las cosas llegan a tanto que nuestros amigos españoles, que tenemos muchos en diferentes partes de España, cuando van de viaje esquivan el paso por Euskadi en evitación de mayores daños. La verdad que resulta duro explicarles que las cosas no son así, pero es que Fedetxu es mucho Fedetxu y no hay manera de contrarrestarle. Además como está bendecido por la Iglesia Católica Apostólica y Romana, nuestros argumentos se quedan en vanos remilgos cuando no en injurias traidoras a la patria COMÚN.
A mi me parece que el PSOE, los catalanes y su prensa, de estas cosas ya sabían, pero como no iba con ellos, que solo nos metía mano a los bárbaros del norte, miraban para otro lado o aplaudían sus gracias y ocurrencias. Así es la vida, y Fedetxu está ganando un pastón enorme a cuenta de la radio de los curas y sus radioyentes patriotas españoles hasta la médula.
Así que salimos en defensa de Fedetxu y de la libertad de expresión porque es uno de los profesionales de los medios españoles que más hace por poner a España en su sitio, concretamente en Castilla, o mejor en Madrid. Los demás somos una periferia insolidaria, rojos separatistas que debiéramos ser fusilados por un nuevo Franco. El fallo de Fedetxu es que él no sirve para Franco y además no quiere, es suficientemente listo para meterse el dinero en el bolsillo de los millones de franquistas, católicos apostólicos y romano-españoles.