" ¡Nos están gaseando! ¡Vamos a saltar todos por los aires! Esto es lo que ha decidido nuestro gobierno, que nadie salga vivo de aquí "
Asalto al teatro Dubrovka
Son las diez de la noche del miércoles 23 de octubre de 2002, un grupo de terroristas chechenos irrumpe en el teatro moscovita Dubrovka durante la representación del musical 'Nordost'. Los 700 espectadores son retenidos por los secuestradores. Pronto se conoció al asalto al Teatro Central de Moscú, como "la crisis de los rehenes".
Apenas había transcurrido una hora desde la incursión en el teatro de los checheno cuando decidieron liberar a 20 niños y a los adultos musulmanes. Luego permitirían tanto a los ciudadanos extranjeros, como a los restantes niño que habían permanecido en la sala, salir del teatro.
Tras una larga noche de pánico y encierro, los secuestradores y el gobierno ruso comenzaron una jornada de negociaciones que resultaría fatal, y convertiría a la crisis de los rehenes en uno de los episodios más oscuros de la política de Putin. Cinco de la tarde, los secuestradores matan a una mujer de un disparo, convencidos de que se trataba de un miembro infiltrado de los servicios secretos rusos.
Exigen la retirada de las tropas rusas de Chechenia
25 de octubre, la crisis continúa, y el Kremlin decide aceptar la ayuda ofrecida por la comunidad internacional. Los servicios secretos de EEUU, Alemania, Austria, Reino Unido, España y Francia trabajan para afrontar el dramático asalto. Esa misma mañana, los secuestradores liberan a siete adultos y ocho niños. Los servicios secretos efectúan una primera oferta a los terroristas: garantizan su protección siempre que no maten a nadie más. Sin embargo, los chechenos amenazan con iniciar el asesinato de rehenes a las 06.00 de la mañana del sábado. Su exigencia: la retirada de la tropas rusas de Chechenia.
El ultimátum
La tercera madrugada de terror dará lugar, durante la jornada del sábado, a la tensión suscitada por el ultimátum de los secuestradores, que amenazan con tomar medidas drásticas si no se cumplen sus exigencias. Hacia las tres y media de la madrugada del sábado, cuando estaban a punto de retomar las negociaciones, se escuchan varias explosiones y disparos en el interior del teatro. En el tiroteo, mueren dos rehenes y un pequeño consigue huir. Putin toma una decisión: asaltará el teatro Dubrovka
"Nos están gaseando"
"Nos están gaseando. Todo el mundo está sentado en el hall. Realmente esperamos no ser gaseados", este es el testimonio angustiado de uno de los rehenes que mantenía una conversación telefónica con una radio rusa en el momento del asalto.
Las Fuerzas Especiales rusas irrumpieron en el teatro hacia las 05.35 del 26 de octubre de 2002, precedidos por los efectos del gas somnífero, que desató la sensación de ser sacrificados entre los rehenes: "¡Vamos a saltar todos por los aires! Esto es lo que ha decidido nuestro gobierno, que nadie salga vivo de aquí".
Escalofriante balance
La incursión, que duró dos horas, provocó las hospitalización de 650 personas, tan sólo cinco a causa de heridas de balas. Cerca de 170 muerieron, de los que 119 eran del público que asistía a aquel trágico musical. El gas utilizado causó más del 90% tanto de las muertes como de las afecciones. Ese gas, reconoció Rusia pocos días después, era un analgésico utilizado en anestesia.
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