Su majestadGabriel Mª Otalora
05/10/05Otoño, tiempo de vendimia, tiempo de vino. Dice el refrán que algo tiene el agua cuando la bendicen. Entonces... ¿Qué no decir del vino, con la cantidad de veces que es citado en la Biblia? Ciertamente que no estamos ante un producto agrícola más: el vino es un producto elegante, tiene prestigio culinario, está presente en el mundo de la cultura, en la religión, en las fiestas, en los momentos relajados...
El vino es otra cosa, con ese toque espiritual y la parafernalia propia que le distingue. Incluso ha sido asociado a la magia y al espiritismo por sus sorprendentes efectos estimulantes. Estamos ante un gran placer y una fuente permanente de inspiración; no es mal ejemplo el de
Horacio, del que cuentan que escribió una oda al corcho que se negaba a salir de un ánfora de vino.
El vino viene de lejos, pues ya se disfrutaba en la patria de Abraham, hace más de 5.000 años. Los egipcios lo usaban en los ritos fúnebres y las culturas griega y romana tuvieron su dios del vino. Eran tiempos en los que el vino no faltaba en todos los festejos y desbarres. Los persas no se quedaron atrás en el arte de conocer los efluvios de este preciado caldo. Primero bebían y luego trataban los asuntos de mayor importancia sin tomar decisiones, listos ellos, hasta que dejaban de estar peneques.
Los chinos fueron los primeros que reglamentaron en torno al vino. De los visigodos se sabe que lo bebían en abundancia. Ni siquiera los árabes se privaron de él a pesar de que la literalidad del Corán arrasó muchos viñedos; y también la cultura mozárabe está impregnada de vino.
Desde
Hipócrates hasta
Grande Covián y la mayoría de los cardiólogos confirman las propiedades salubres del vino hasta en las personas de la tercera edad. Estamos ante un producto privilegiado incluso en cuanto a la normativa fiscal europea, que sigue preservándole de los gravámenes especiales a las bebidas alcohólicas, a los que ni la cerveza ha podido librarse.
El abuso no debe eclipsar las bondades de un buen vino: contra el alcoholismo, cultura, pues ni siquiera se puede escribir correctamente sobre el vino por muy rioja excelente que sea, cuando se está borracho.
Bienvenido sea el nuevo vino 2005; mejor dicho, su majestad el vino.
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