Buen agosto
Carmen Tomás
26/08/2005
Agosto ha resultado ser un mes bueno para la bolsa. La liquidez existente ha provocado jornadas excepcionales, de subidas casi continuas, que han alegrado la vida a los que se han quedado sin vacaciones en agosto. Ha habido altibajos, claro, sobre todo por los avatares del precio del petróleo y algunos datos macroeconómicos que se han ido publicando y que no despejan las dudas sobre la evolución de las economías para el otoño.
Sin ir más lejos, los datos sobre la eurozona dejan bastante que desear. La economía alemana no acaba de remontar y algunas otras tampoco. Podemos deducir fácilmente que en España los crecimientos económicos cosechados en los últimos trimestres no van a poder mantenerse, si nuestros socios no despegan. Se vienen manteniendo ciertas alertas sobre el sector exterior y la inflación que no pronostican nada bueno. Quizá por ello, la bolsa está para ser muy prudentes. Las dudas sobre los efectos de un petróleo a 65 dólares -o más a final de año- sobre la marcha de las economías son enormes, y de ahí que los inversores se lo empiecen a tomar muy en serio. Las caídas de los índices registradas en las últimas jornadas de agosto dan una buena muestra de la incertidumbre que nos acecha para el último trimestre del año y los primeros meses de 2006.
En todo caso, la mayor parte de los títulos ha registrado subidas jugosas que darán alas y aire a los inversores. La gran duda es cuándo se va a producir una corrección. Hay que estar preparados para ello. Al menos eso es lo que dicen la mayoría de los analistas, inversores y empresarios que exigen un cambio de rumbo en la política económica, más bien un rumbo sensato que haga frente a los desafíos que tenemos y a los que pueden venir si no se toman medidas.