Depende
Antonio Pérez Henares
17/06/2005
Lo mejor, y sin duda lo más atinado y descriptivo, de la campaña gallega ha sido el chiste de Forges. Un encuestador le pregunta a una paisana con el hórreo a la espalda: "¿ A quién va a votar?". "¿Y usted?", responde la gallega, a su muy galaica manera, o sea, preguntando ella. Que no está mal, desde luego, la réplica interrogante, pues en las encuestas lo primero que habría que saber es a quién va a votar el encuestador, quién le paga la encuesta y, por tanto, quién quiere que digamos que votamos y que va a ganar.
Lo único que a día de hoy se sabe es que gana Fraga, pero que ganando puede irse al asilo si se queda en los números de la ruleta, 36, y no logra los mágicos 38 que le dan la mayoría absoluta. No vale otra cosa. O 38, o le limpia el croupier las fichas. Las encuestas, según quién las pague (ya me lo tenía dicho Guerra, que de eso es el que más entiende) y quién las publique, le dan esperanzas o no. Los periódicos mas cercanos a la línea del PP se las conceden, con algún último toque de optimismo marcado por el desembarco de Rajoy, que parece haber sido positivo, mientras que los próximos al PSOE y la cocina de Pepiño le dan poco menos que por enterrado y lejos de su objetivo.
A la gallega, que no es mala fórmula, y hasta el domingo y tal vez hasta el miércoles, que es cuando se escrutará el voto emigrante (nada menos que un 12% del censo), lo mejor será quedarse en el 'depende'. Que puede depender de muchas cosas, y muchas cosas dependerán en el próximo futuro político de España de lo que suceda el 19-J en Galicia. Si Fraga aguanta, quien se crece es Rajoy y la derecha será un hervor que puede acabar cociendo a ZP. Si ahora sale a manifestación por sábado, que están las niñas pintonas de Serrano descoloridas sin poder irse a la playa a broncear, en otoño no va a dar abasto a hacer pancartas. Si cae del poder, entonces a quien le crecen enanos y conspiraciones es a don Mariano. Primero allí en Galicia, donde, aún con pastel de poder a repartir, lo probable es que se líe la trifulca, pero sin él la que se montará será peor que el chapapote. Y no tardarán nada en afilarse cuchillos en Madrid, donde un sector del partido está ansioso de aplicar sus recetas de 'yihad' contra el zapaterismo. No son pocos los que empezarían a clamar por la vuelta de Mahoma y su bigote. Pero, lo dicho, depende. Todo depende.
OTR/PRESS