Un obispo en la manifestación
Luis del Val
16/06/2005
Cuando me enteré de que a la unión legal entre homosexuales le denominaban matrimonio, me pareció un acierto la legalización y una extravagancia el nombre. Tan extravagante como llamarle matrimonio a la pareja de la Guardia Civil. Estos movimientos pendulares son muy españoles y, de perseguir a los homosexuales, meterlos en la cárcel o ponerlos en el apartado de peligrosidad social, es decir, de acosarlos y de no respetarles, hemos pasado a no respetar la semántica y la etimología.
Por la ley de la simetría social, a una extravagancia suele corresponder otra de signo contrario, y parece que vamos a poder ver a obispos en una manifestación. La primera duda que yo tendría, si hubiese tomado esta determinación, sería cómo vestirme. De pontifical parece excesivo. Las mitras no son muy aconsejables para las manifestaciones y menos en tiempos calurosos. Tampoco va a ir un obispo de paisano, porque producirían la misma impresión que esos ministros eternamente encorbatados que se ponen la cazadora el fin de semana para acudir a la reunión con sus conmilitones. Puede que el traje talar fuese lo más apropiado.
Pero queda el fondo de la cuestión. Es posible que no me haya acabado de enterar de si la protesta es por la defensa de la familia o por cierta discriminación hacia la homosexualidad, ese subconsciente de la iglesia que, en el fondo, considera que la homosexualidad es un pecado gordísimo. Si se trata de esto último, creo que un obispo no debería aparecer en esa manifestación, porque resulta tan obvio como si los médicos se manifestaran contra el cáncer. Ahora bien, si se trata de una defensa de la familia, tampoco parece oportuno, a no ser que se actúe bajo la consigna de que la mejor defensa es un buen ataque.
A los que no nos gusta la denominación y tenemos dudas serias sobre si se respeta el derecho del niño, permitiendo las adopciones a las parejas homosexuales, esta futura aparición de obispos en las manifestaciones nos desconcierta mucho. Apariciones y obispos son términos más relacionados con vírgenes y pastores que con actuaciones cívicas. Y como las exageraciones también son simétricas, ya verán como saca alguien la famosa fotografía de los obispos saludando brazo en alto. Ya dice mi tía Pascualina que, en este país, cualquier manifestación es peligrosa.