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Tráfico, otra ocasión perdida
Paco Costas
19/12/03
Resulta de todo punto frustrante que la subcomisión de Seguridad Vial, una vez más, no haya admitido las propuestas de grupos políticos que aconsejaban, con muy buen criterio, el sistema de carné por puntos. Estoy por asegurar que, a la DGT, a la que siempre se responsabiliza de la elevada mortandad en nuestras vías, no le ha gustado en absoluto la exclusión de un medida eficacísima que, tal como se está demostrando en otros países, ha hecho que en menos de un año (Francia) hayan bajado nada menos que el 25% de los accidentes.
En España, en casi todos los órdenes de la vida política, da la impresión de que adoptar medidas firmes contra los problemas que nos aquejan, entre ellos uno tan importante el de los 5000 muertos del tráfico, hace que le tiemble el pulso a los políticos cuando tienen que tomar decisiones impopulares a pocas semanas de la elecciones generales.
¿Queremos de verdad acabar, o al menos reducir, los accidentes de tráfico?. Sin duda, el camino que seguimos no es el más eficaz y, tristemente, estoy por apostar que el drama y las cifras serán más o menos las mismas cuando en el 2004 por esta fechas volvamos a conocer el balance.
Leo atentamente y con desilusión, las 68 propuestas aprobadas en el día de ayer por el Congreso, basadas en los informes presentados por un grupo de expertos presididos por la diputada del PP por Valladolid, Ana Torme, y compruebo como algunas de las medidas- las más importantes en mi opinión- presentadas por grupos de la oposición, se han quedado en el tintero sin ser atendidas.
Con independencia de que Ana Torme no me parece la persona con el conocimiento necesario para arbitrar un tema tan profesional e importante, pongo también en duda la solvencia de algunos de los “expertos” que han formado parte de la subcomisión y a la vez me pregunto. ¿El establecer en este momento el carné por puntos, no hubiera sublevado a un colectivo numerosísimo de profesionales a los que algunos políticos no quieren enfrentarse aunque el hacerlo lleve consigo el bien de la mayoría de los ciudadanos de este país?
También, al parecer, ha sido el Ministerio de Justicia el que se ha opuesto a la autorización a los jóvenes de 17 años para que, acompañados de un conductor con ocho años de experiencia, puedan comenzar a conducir, una vez aprobado el examen teórico y en posesión de un certificado expedido por una autoescuela.
Según este ministerio, el peligro de que uno de estos jóvenes aprendices incurra algún día en un delito penal sin tener la edad para ser procesado, ha sido la causa de la negativa cuando, en países como Estados Unidos, donde ya se conducían automóviles mientras en España todavía se circulaba con carros de tracción animal, los jóvenes empiezan a conducir a los 16 años. La negativa me parece otro gran error. Para que un delito de tráfico, merecedor de una causa penal, se produzca, sería necesario que el joven en cuestión fuese sancionado conduciendo con alcohol, por grave exceso de velocidad, o, por poner otro ejemplo, circular en sentido inverso al tráfico. Resulta de todo punto impensable que, si en todo momento lleva a su lado a un mentor experto, éste, que asume una gran responsabilidad a su vez, al menos ante terceras partes, le permita conducir en ningún momento bajo las condiciones a las que me he referido. Por otra parte, si un joven decide por su cuenta y sin consultar con nadie, ponerse al volante de un coche y cometer la mayor de las tropelías- hace muy pocos días un niño de 12 años ha hecho algo semejante- no existe ley ni código que lo evite.
En suma, otra ocasión perdida. Una vez más los problemas del tráfico, repitiendo normas que hace ya mucho tiempo estaban vigentes, y creando otras que, en la práctica no van a funcionar por falta de medios, nuestros legisladores ha vuelto a pasar de puntillas sobre el problema, y lo que es peor, sin escuchar a la propia DGT aunque su director general no lo confiese públicamente.
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