Buscar en:
 diarioDirecto:
  Google:
 Haga de ésta su página de Inicio 
Opinión 
Peces-Barba y el PP
Francesc de P. Burguera
Triste y azul
Rafael Torres
Un año de oposición
José Cavero
Lector dD
Utopía como posibilidad
Gabriel Mª Otalora
Lector dD
La SER y la COPE
Unamuno
Zapatero arropa a Margall
Antonio Casado
Las cuentas de RTVE
Francisco Mora
Rubio Llorente
Pamón Pi
Lector dD
¡HIPÓCRITAS!
Zardaín
La razón de Marín
Julia Navarro
Lector dD
¿Qui prodest?
Servet
Política exterior
Agustín Jiménez
Los obispos se apuntan al "talante"
Consuelo Sánchez-Vicente
El orgullo de ser mujer
Esther Esteban
Qué afición
Carmen Tomás

Multimedia 
Proyecto
Madrid 2012
DVD
Shrek 2
Fútbol
LFP Española
Literatura
Julio Cortázar
Centenario
Año Dalí
Ver todos
 
Home  Opinión  Rafael Torres
 
Triste y azul

Rafael Torres

16/03/2005

Los toros están tristes y azules: tristes porque se aproxima su anual hecatombe, y azules porque se les pone la lengua azul. La máquina de la Fiesta engrasa sus cojinetes, sus cuchillas, para hallarse en condiciones de contribuir al refinamiento moral y cultural de los españoles ejecutando públicamente, para solaz de la afición, a unas decenas de miles de toros, novillos, becerros y vacas párvulas, pero el mal azul de los bóvidos parece que amenaza éste año sus previsiones de producción de sangre, de vómitos, de literatura barata y de muerte.

Ya hay quien ha lanzado la especie, medio en broma, medio por si cuela, de que detrás de esto se halla la mano mendaz y el pensamiento afrancesado de Rodríguez Zapatero, bien que auxiliado en la ejecución de sus torvos designios, cómo no, por el íncubo Carod Rovira. Ya se dice que los Sanfermines, por ejemplo, no podrán celebrarse éste año con su tradicional profusión de heridas por asta de toro en los encierros matinales por las calles de Pamplona, y como quiera que el leonés ilustrado no se ha dejado ver mucho por los palcos ni por las barreras de los cosos taurinos, fumando puros pestilentes y timándose con las misses en busca de toreador, se le achaca indolencia para atajar la enfermedad de las víctimas, que tienen que estar sanas para poderlas matar mejor.

Quien suponga que a la caverna se le pueden acabar los argumentos absurdos o traídos por los pelos para zaherir con tosquedad y violencia al Gobierno legítimo de España, se equivoca: no le gustan los toros al francmasón, y las huestes esclavas (¡Vivan las cadenas!) del absolutismo, que abundan en el taurinismo como es público y notorio, han tardado poco en movilizarse, dentro, como es lógico, de su proverbial inmovilismo.

Los toros españoles están tristes y azules, y los españoles sensibles, preocupados por el mal azul que les aflige. Los otros, no, los otros andan urdiendo burdas añagazas contra Zapatero.

OTR/PRESS
 

 Volver Arriba
Destacamos 
Lohengrin
Mundo Lírico
El secreto de Vera Drake
Cine
Lea o descargue la Constitución Europea
Teatro
Duelo de actrices en el Muñoz Seca
Viajar
San Francisco, ¡déjate llevar!
Historia
Vikingos
Arte
El grito de Munch
Música
Miguel Bosé
Exposiciones
Pasión por el fútbol
Libros
Eragon
Motor
Nueva generación del VW Passat
Servicios 
Formación
Quiosco
Agenda
Foros
Sorteos
Cartelera
Tiempo
Tráfico
Televisión
Publicidad Contáctenos
Edita : diarioDirecto c/Magallanes 1 28015 Madrid Tlf.902 19 83 62 +34 91 591 50 80 Fax +34 91 444 01 74