Las cuentas de RTVE
Francisco Mora
11/03/2005
Televisión Española tiene números rojos en sus cuentas desde que en 1988 dejara de ser un monopolio, y ahora también los tiene en su audiencia. Hay un refrán que dice que alguien vendrá que bueno te hará, pero parece muy difícil, por no decir imposible, que llegue a la televisión estatal un equipo gestor que lo haga peor que el actual. En 2004 tuvo un déficit récord y ahora acaba de perder su liderazgo histórico de audiencia, pasando al último puesto de las tres televisiones nacionales que emiten en abierto. Casi el 60 por ciento de los ingresos de RTVE proceden de la publicidad (el resto es una escasa subvención del Estado y un endeudamiento galopante), y como tras la audiencia se va la publicidad, el déficit se dispara. En 2004, según acaba de conocerse, fue de 723 millones de euros, el mayor hasta la fecha y cien millones de euros por encima de lo inicialmente presupuestado.
RTVE es una organización mastodóntica y superpoblada, con una productividad escandalosamente baja, pese a lo cual sus sindicatos exijan para los trabajadores una paga anual de productividad de 500 euros de media, y con una serie de actividades con escaso fundamento que están colgadas de su presupuesto. Subvenciona al cine español, pero también al deporte y a algunos programas institucionales. Tiene un coro y una orquesta, y también programas internacionales y canales todo noticias. Todo déficit. Un modelo de televisión estatal que es una sangría para los contribuyentes.
Cuando Javier González Ferrari fue nombrado director general de RTVE alardeó, irresponsablemente, de que terminaría con la deuda. José Antonio Sánchez fue más cauto y rebajó su objetivo a que los ingresos igualaran a los gastos. Ni uno ni otro cumplieron, pero por lo menos se plantearon abordar la grave situación de las cuentas que gestionaban. Carmen Cafarell es de una modestia irresponsable y opina que "no soy yo quién puede resolver el déficit". Resultado: el déficit de RTVE supera ya los siete mil millones de euros y la radiotelevisión estatal es, cada día más, un pozo más sin fondo, donde también hay dos mil millones de euros de déficit de sus colegas autonómicos, con la Corporación Catalana de Radio y Televisión a la cabeza. Y para hacer frente a la sangría cuatro de los cinco miembros del Comité para la Reforma, más conocido como el de los sabios, dicen que el Estado se quede con las deudas acumuladas, sin proponer nada para acabar con el déficit. Aunque no se lo crea, por consejos como ese les han dado la gran cruz de Alfonso X El Sabio, y a su presidente la de Isabel la Católica.
OTR/PRESS