Aniversario con bronca
Antonio Casado
09/03/2005
Lo más parecido a una evocación conjunta de la tragedia, por parte de los partidos políticos, es la declaración institucional que hoy se difundirá desde el Congreso de Diputados en boca de su presidente, Manuel Marín. La declaración fue elaborada ayer con el decisivo concurso de Pérez Rubalcaba y Eduardo Zaplana, portavoces del PSOE y PP respectivamente, sobre un texto previo propuesto por Marín. Después de una semana de bronca en el marco de la comisión del 11-M, algunos verán en dicha declaración institucional el retorno al sentido común, al menos en lo que se refiere a los trabajos de la comisión. Se equivocan. Por desgracia, ha sido inevitable llegar al primer aniversario de la tragedia en plena reyerta entre los partidos, en la que el PP ha decidido marchar solo por un camino distinto al que han tomado los demás.
Se intentó el acuerdo hasta última hora, pero no hubo forma porque el estado mayor de Rajoy, inspirado en su sector más duro, ha apostado por la soledad política antes de dejarse arrastrar al desastre que, según creen en Génova, el Gobierno socialista va a llevar a España. Es una apuesta legítima. Discutible, pero legítima. Solo el paso del tiempo dirá si es acertada o no. Pero no debería ocultarse en pretextos mal traídos. El más utilizado: que el PP no puede consentir un cierre apresurado de la comisión del 11-M cuando quedan tantas cosas por investigar porque, entre otras cosas, no se aceptan las comparecencias solicitadas por este partido.
¿De verdad piensa el PP, o piensa alguien medianamente serio, que esta comisión parlamentaria va a encontrar la caja negra del 11-M, en función de que se acepten o se rechacen estas o aquellas comparecencias? No lo creo, pero el pretexto seguirá vivo. Me consta que en la reunión del miércoles que viene, el PP volverá a la carga. O sea, volverá a razonar la necesidad de que se pidan nuevos documentos y se reclamen nuevas comparecencias de personas relacionadas con los atentados de hace un año. Si se aceptan las peticiones del PP, se prolongará el lamentable espectáculo del reproche mutuo entre los partidos, pero el PP podrá acreditar la necesidad de seguir investigando. Y si se rechazan, habrá encontrado la prueba definitiva de que el Gobierno busca desesperadamente el carpetazo.
OTR/PRESS