“El misterio de Vera Drake”“Miles y miles de mujeres no sólo en el Reino Unido sino en todas partes han sido siempre Vera Drakes...”
Mike Leigh El arte que reivindica y acusa está expuesto a la fatalidad de convertirse en un mero utensilio de grito, desvirtuada y empequeñecida su misión artística. Pero, cuando la denuncia se trabaja desde la sobriedad y la ternura, puede obtenerse una conjunción brillante de protesta y estética. Éste es el caso de Mike Leigh, que ya demostró en “Secretos y mentiras” y “Todo o nada” su capacidad de tratar la tragedia de lo cotidiano desde la emoción y la sencillez. Esther Solano/diarioDirectoEn su nueva película,
“El misterio de Vera Drake”, el director
Mike Leigh se encara sin sedantes, pero sin excesos, con el polémico tema del aborto.
Vera es una mujer bondadosa, que entiende el cariño sin pretensiones y comparte con su familia una vida feliz y serena. Esa misma mujer, desde la facilidad, la certidumbre y la pureza desde las que otorga su apoyo sin ceremonias, ayuda a abortar, en secreto, a muchachas sin recursos. Vera actúa instada por la candidez y la conciencia firme de la necesidad de su auxilio, pero en el Londres de los años cincuenta, el aborto es contemplado por el poder judicial y moral como un crimen que ha de ser castigado con ejemplaridad.
Tributo y homenaje abierto merece
Imelda Stauton por su encarnación de Vera Drake. Fíjense en cómo sostiene la cámara, sin titubeo, pero delicadamente, mientras llora; deténganse en esos exquisitos instantes de fertilidad que, a veces, nos otorga la interpretación. Educada en el teatro inglés y en papeles cinematográficos secundarios, consigue en esta película una actuación de categoría indiscutible, reconocida ya con premios tan prestigiosos como la Copa Volpi o el premio a la mejor actriz en Venecia, a pesar de que este año Hollywood haya decidido laurear a
Hillary Swank por su excelente trabajo en
“Million Dolar Baby”. Pero, a parte de la lucidez de Stauton, Leigh cuenta con personajes soberbios, como la pareja integrada por la hija de Vera y su prometido (
Alex Nelly y
Eddie Marsan) que impregnan de solidez y simpatía el conjunto. En cine, es elemental el cuidado agudo de los detalles y las posibilidades que ofrecen los actores de reparto, de modo que, sin un buen tratamiento de ellos, la película puede resultar insuficiente.
Nos encontramos ante un drama veraz, intenso, en continuidad con el cine de Leigh y una denuncia expresa ante la ilegalidad del aborto, tema sobre el que el cineasta se ha definido claramente en repetidas ocasiones.
Imprescindible para los amantes de las interpretaciones sólidas, pero sin estridencias, y de las historias que escriben la conducta de los personajes comunes.