La apropiación de las víctimas
Francesc de P. Burgera
09/03/2005
Los hechos son tozudos. Y no hacen sino confirmar que la derecha del PP se ha apropiado de las víctimas de ETA agrupadas en la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Por lo visto, estas son "sus" víctimas. Aunque entre ellas figuren las familias de personas asesinadas pertenecientes al PP, al PSOE, a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad. Se vio claramente en la manifestación del 22 de enero pasado convocada por la AVT. El PP de Madrid dio instrucciones a los presidentes de distrito para movilizar el mayor número de personas para que acudiesen a la manifestación con el fin de "salir a la calle para expresar nuestro rechazo a las acciones del Gobierno socialista". Y así fue. El ministro Bono y la eurodiputada Rosa Díez, que quisieron unirse a los manifestantes, fueron abucheados e insultados hasta tener que abandonar el acto. Ya el 10 de septiembre de 1.997, con motivo del homenaje a Miguel Ángel Blanco, celebrado en la plaza de Las Ventas de Madrid, sucedió algo parecido. Lo ponía de relieve el diario 'El Mundo' en su editorial del día 12: "La fiesta de homenaje a Miguel Ángel Blanco tenía errores de concepción muy graves, que ya señalamos: la monopolización del acto por parte de RTVE, en detrimento de la audiencia de las demás cadenas; la incitación preferente a estrellas y artistas identificados con la derecha política; la foto de Aznar en La Moncloa con un grupo de ellos El PP -de modo premeditado o empujado parcialmente por las circunstancias- acabó adueñándose del acto, con la colaboración de RTVE. Tras de lo cual, no le queda más remedio que asumir las consecuencias. Porque luego ocurrió lo que ocurrió. Es sin duda cierto que Raimon y José Sacristán fueron abroncados por una minoría del público que abarrotaba Las Ventas. Pero el hecho es que el coro de silbidos se hizo notar llamativamente. Con pifias como esa, la imagen centrista y tolerante que tanto busca la dirección aznarista se emborrona lamentablemente". Raimon y Sacristán se habían querido adherir al acto en memoria de Miguel Ángel Blanco, asesinado brutalmente por ETA. Una acción que conmovió a todo el mundo. Y su noble gesto fue recibido con broncas y silbidos. Luego hay quienes se refieren a los artistas de izquierda o nacionalistas, llamándoles "titiriteros" y otras cosas peores, criticándoles de no respaldar y adherirse a los actos de condena de la derecha contra las actuaciones de ETA. ¿Para qué? ¿Para que les abucheen y silben?
Estos días se cumple el año de la masacre del 11 de marzo en Madrid llevada a cabo por el terrorismo islamista. La Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, había previsto celebrar un concierto homenaje a las victimas de aquel terrible atentado, el día 10, en el Auditorio Nacional. Al mismo se había previsto que acudieran representantes de todos los partidos políticos. Parece ser que el Gobierno ha aconsejado la suspensión por temor a que pudieran producirse abucheos o silbidos que estropearían el acto, como en 1997. En éste caso de signo contrario, claro. A este punto lamentable hemos llegado. A la utilización partidista de las víctimas. Al menos, y por parte de la derecha, existen pruebas de que así ha sido en más de una ocasión.
OTR/PRESS