Más de 300 intelectuales y artistas, muchos de izquierdas, dicen "no" totalitarismo nacionalista vasco
Aunque servirá de poco, cada vez son más los que se oponen, frontalmente, a las falacias nacionalistas de Ibarretxe y el Gobierno Vasco. En esta ocasión, más de 300 artistas e intelectuales han firmado un manifiesto contundente en contra del soberanista 'Plan Ibarretxe' y de las políticas educativas "etnicistas" del Gobierno Vasco. Destacan nombres como los Bardem, Lues Eduardo Aute, Maite Pagazaurtundúa o Fernando Savater. El manifiesto reclama la "normalización" política del País Vasco.Redacción/diarioDirectoMas de 300 intelectuales, artistas y personas anónimas han suscrito un manifiesto en el que, bajo el lema
'¡Sí, tenemos que decidir!', critican el
'Plan Ibarretxe', una propuesta de Estatuto que
"agudiza la división de los vascos y y normaliza un auténtico apartheid para los ciudadanos que no comulguen con sus proyectos".
El texto, que concluye con la consigna 'Por la libertad, la democracia. ¡No al Plan Ibarretxe', está firmado, entre otros, por actores como
Pilar y
Javier Bardem,
Toni Cantó,
Marisa Paredes y
Amparo Baró, escritores como
Rosa Montero y
Félix Ovejero, el presentador de televisión
Miguel Ángel Monzón, más conocido como
Wyoming, los filósofos
Fernando Savater y
Gustavo Bueno, el pintor
Antonio López, el cantautor
Luis Eduardo Aute o personalidades políticas como
Maite Pagazaurtundua o Nicolás
Redondo Terreros.
El manifiesto aparecerá publicado en la edición de hoy del diario
'El País' y será reproducido próximamente en otros periódicos vascos, según fuentes organizadoras de la iniciativa. El próximo día 17 de abril, la sociedad vasca decidirá en las urnas el próximo Gobierno vasco.
Los firmantes, que han autofinanciado su publicación, consideran
"inadmisible" que el Gobierno vasco se aproveche de la amenaza terrorista a la que se ven sometidos los no nacionalista -que genera un
"clima político que mantiene a sus opositores perseguidos y amenazados de muerte"- y defienda su propuesta soberanista
"apropiándose el derecho que todos compartimos a decidir".
"Sólo podrá decidirse en libertad sobre el futuro de los vascos y su relación con el resto de España cuando se haya dado fin al terror de ETA, y a la amenaza y el chantaje de los que son víctimas los que no comparten las ideas del nacionalismo gobernante", precisa el texto.
En el manifiesto se pide que los derechos y libertades reconocidos en la Constitución española amparen también
"a nuestros conciudadanos en el País Vasco" que, por criticar el régimen nacionalista
"dominante", son
"amenazados, padeciendo la injuria, el asesinato o el exilio". Una situación que se produce, denuncian, en un clima
"de impunidad moral propiciado desde el Gobierno vasco y la jerarquía católica vasca".
Asimismo, reclaman que se acabe
"con la atmósfera totalitaria, similar a la del franquismo, que ha generado más de 200.000 exiliados" y que hace que parte de la población tenga
"miedo" a expresar sus ideas políticas en público y en la que las víctimas
"se ven sometidas al olvido y el desprecio por gran parte de las autoridades gobernantes locales".
En la misma línea, critican un sistema educativo vasco que es
"etnicista" y fomenta el odio a España y que, al difundirse en los medios de comunicación públicos, se convierte en
"caldo de cultivo para que se reproduzca el fascismo étnico y los ataques a las libertades".
Para acabar
"con estos gravísimos hechos", los firmantes del manifiesto exigen al tripartito vasco que
"garantice para todos" las libertades democráticas que disfruta el resto de la sociedad española. Asimismo, reclaman
"un periodo de normalización democrática que permita el retorno de los exiliados" y manifiestan su oposición a
"los intentos de fragmentación de España".
"Proyectos que se amparan hoy, argumentan, en la perversión que identifica la defensa de la unidad de España con el franquismo. Esto no sólo es una falacia, sino que constituye una traición a la memoria de millones de demócratas (...) que estuvieron dispuestos a dejar su vida por la defensa de la libertad y la construcción de un proyecto común para todos los ciudadanos españoles".
En el manifiesto proclama, por último, la defensa de
"la libre y solidaria unidad del conjunto de nacionalidades y regiones de España, desde el respeto a su pluralidad y autogobierno, como el mejor medio para aumentar el progreso y la libertad de cada uno de sus territorios y ciudadanos". Porque, concluye el texto,
"debilitar su cohesión, fomentar la fragmentación o conciliar con ello, no beneficia a la 'Europa de los pueblos' sino a la de las grandes potencias que aumentan su poder a costa de la desarticulación o la división de los países".