Corría la mañana del 19 de febrero, y algunos digitales y un periódico de tirada nacional, revelaron la estrategia de los populares. Si el resultado no alcanzaba el 50% de participación, se responsabilizaría al gobierno del fracaso del mismo y ese sería el punto de inflexión para “deslucir” el plebiscito / referéndum innecesariamente convocado.
A las 19:45 horas, el Ministerio de Interior comunicaba una “pírrica” participación del 33,04% (véase pág del MIR www.referendum2005.mir.es/avances/avtop.htm), que a las 21:41 horas, la participación ya ascendía al 42,32%. En dos horas, desde las 18:00 horas á las 20:00 horas, habían ido a votar nada menos que 3.114.630 ciudadanos, El voto por cooreo tuvo una escasa participación.
Por experiencia, llevo en medios políticos desde el año 86 (Operación Reformista, con Florentino Pérez -si, el Presidente del Real Madrid- Pedro Pérez, Garrigues, Satrustegui, Sainz de Robles, Aracama Mendizabal y otros ilustres liberales) y ahora en “otros lares”, que no son el PP he asistido como interventor y apoderado a muchos comicios, todos ellos recientes. Y las costumbres en electorado son siempre similares “oh temporas, oh mores” que diría Cicerón en “Las Catilinarias” –oh tiempos, oh costumbres- traduzco para los “hijos de la LOGSE”. Las costumbres son importantes y se pueden constatar. La afluencia de público a votar a última hora, se ve favorecida por circunstancias meteorológicas (la gente mayor en caso de mal tiempo prefiere votar por la mañana. En primavera e inicios de verano los ciudadanos posponen el voto a la última hora para aprovechar las salidas del fin de semana, la playa y las actividades dominicales. Y los jóvenes suelen votar a partir de las 13:00 horas, una vez recuperados de la salida nocturna). El Domingo hizo mucho frío y nieve en la mitad norte de España
Lo cierto es que en el día más desapacible de los últimos comicios, a las 14:00 horas, había participado tan solo el 21,06 % del cuerpo electoral. Las encuestas en Ferraz, (véanse los medios del 19 y 20 de Febrero) auguraban un 30% y como un éxito un 35% de participación y de repente, en 120 minutos, como un “acto esporádico y espontáneo” (decir milagro podría ser involucrar a la tan denostada Iglesia) por “generación espontánea se lanza a votar un 9,28% de la población convocada a las urnas.