Liberar los alquileres
Lorenzo Bernaldo de Quirós
17/02/2005
El Secretario de Estado de Economía, David Vegara, se ha reunido con las constructoras para analizar las causas y los remedios que pueden proponerse para resolver un problema grave: La escasez de viviendas de alquiler. El parque de esta modalidad de inmuebles es marginal, un 9 por 100 del total, lo que dificulta la accesibilidad de los sectores con ingresos más bajos a la vivienda, dificulta de manera extraordinaria la movilidad geográfica, etc. España necesita un mercado de arrendamientos urbanos más grande y más barato. La cuestión es cómo se consigue ese objetivo y, según parece, las fórmulas sugeridas no son demasiado eficaces.
De entrada, las ayudas económicas directas a los potenciales arrendatarios y a los arrendadores producen efectos contrarios a los esperados. Las subvenciones a los menores aumentarán la demanda de alquileres pero quizá no constituyan un estímulo suficiente para que los propietarios arrienden sus inmuebles ya que esa "asistencia" no compensa el coste de "casarse" con el inquilino cinco años, de tardar demasiado en desahuciarle en caso de impago y de tener congelada la renta, eso es limitar su subida a la del IPC, un lustro. En este caso, el incremento de la demanda no se verá acompañado por el de la oferta y los precios de los alquileres subirán, desagradable pero inevitable lógica económica.
La manera de aumentar el parque de viviendas de alquiler en España es dejar a las partes pactar en libertad las condiciones del contrato y agilizar los procedimientos de desahucio. Lo primero lo hizo Boyer con su célebre Decreto de 1985 cuyos resultados fueron: primero, un crecimiento brutal de la oferta de pisos en arriendo; segundo, una caída rápida de su precio en los años posteriores a la liberalización. ¿Por qué no recupera el PSOE el viejo espíritu de aquella normativa y abandona iniciativas tan costosas e ineficientes como el Plan de Choque? Quizá eso sea menos "espectacular" pero funciona.
OTR/PRESS