Una mirada al vaso
Ramón Pi
21/02/2005
Doña Teresa Fernández de la Vega se pasó unos cuantos pueblos, como ahora se dice, al proclamar que "el 76 por ciento de los españoles" apoya la Constitución europea. Esta señora parece que cree que su obligación es mentir, porque no es la primera vez que dice disparates de este corte: no hay más que recordar aquel momento estelar de su existencia en que afirmó ante los periodistas que la retirada de las tropas españolas de Irak "reforzaba" la relación de nuestro país con Estados Unidos.
Pero hay que ser comprensivos; algunos políticos pierden perspectiva con facilidad, absorbidos como están por el sectarismo propio de su condición, que tanto daño hace al prestigio de la dedicación al servicio público. La señora Fernández de la Vega no es que vea el vaso medio lleno, es que lo ve rebosando por los bordes, hasta el extremo (un poco cómico, la verdad) de calificar el referéndum como un "apoyo abrumador" a la Constitución europea. Es posible que ella estuviese abrumada, pero si así fuera, pienso que se lo tendría que hacer mirar, como dicen los catalanes.
Los que ven el vaso medio lleno ponen énfasis en que el 'sí' obtuvo el 76 por ciento de los votos emitidos, que es cosa bien distinta del triunfal "76 por ciento de los españoles", y, puestos a ver el vaso medio lleno, hasta hacen el esfuerzo de alegrarse porque la participación superó el 40 por ciento del censo electoral. En cambio, los que lo ven medio vacío prefieren fijarse en que sólo uno de cada tres españoles llamados a las urnas apoyó la Constitución europea; proporción que se reduce a menos de uno de cada cuatro si no contamos el censo electoral, sino la población total del país como hace la señora vicepresidenta del Gobierno. Y en cuanto a la participación, prefieren reparar en el desalentador dato de que la abstención ha superado con creces la mayoría absoluta del censo, lo que no parece como para ponerse a tocar las castañuelas.
Ahora, todos los políticos tendrían que reflexionar sobre estos resultados, y preguntarse qué pasa cuando los partidos que cubren más del 90 por ciento del arco parlamentario patrocinan el 'sí', y luego resulta que el 'sí' sólo alcanza a un tercio del censo electoral. Pero no seamos ingenuos: la reflexión no es una actividad que a nuestros políticos les resulte atractiva.
OTR/PRESS